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  Miércoles, 28 de febrero de 2007 Actualizado a las 01:28
 

POLITICA LINGÜÍSTICA / Polémica interregional
Un colegio de Gijón contesta en bable a uno balear que le mandó una carta sólo en catalán

El Colegio Público Julián Gómez Elisburu, de Gijón, reclamó a un centro balear el expediente de una alumna que se incorporó iniciado el curso - Los asturianos ironizan con la historia: invitan a sidra a los mallorquines para relajar los nervios

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J. R. R.

PALMA.- Se llama Colegio Público Julián Gómez Elisburu y está en la calle Baleares, de la ciudad de Gijón, en Asturias, pero esa no es su única relación con las Islas. Hace poco una alumna de Primaria llegó al centro procedente de un colegio de Mallorca. Desde el Elisburu (que es como más se conoce al centro) se pidió al colegio de la Isla el expediente de la niña.

Les respondieron en catalán. Los asturianos, ni cortos ni perezosos, contestaron a la carta catalana en bable, la lengua propia de Asturias, que aunque aún no tiene el reconocimiento oficial, está aceptada como tal por el pueblo astur. La carta, en tono jocoso, acaba invitando a los mallorquines a telefonear al Elisburu: «Si queréis allugamos metei los deos nos furacos 985384402 que ye'l nuesu númberu pa llamar de lloñe». Está claro.

La noticia apareció el pasado 27 de diciembre en la página 10 del periódico La Nueva España, firmada por Ana Rubiera. La periodista destaca que el colegio y su director, Manuel Llano, han querido tomarse la cosa a broma, aunque denunciando desde el humor la, cuando menos, falta de delicadeza de los talibanes catalanistas del colegio en cuestión.

«Para qué nos complicaremos tanto la vida». Esta es la reflexión que La Nueva España refleja en forma de declaraciones de Manuel Llano, director del Colegio Julián Gómez Elisburu. La polémica «podría interpretarse como una provocación», señala Rubiera y añade que «Llano y su equipo han decidido tomarse en clave irónica, porque estamos en fiestas, es Navidad y queremos acabar el año con buen humor», dice el director.

A petición del Colegio Público Elisburu, la madre de la niña que se incorporó al colegio asturiano requirió a su antiguo colegio de Mallorca el obligado certificado de matrícula de la estudiante y, pese a advertir que sería para un colegio asturiano, el papel que acabó llegando a Gijón estaba escrito en mallorquín.

Incumplir la normativa

Con esta actuación el centro podría haber incumplido la normativa balear que desde principios de esta legislatura obliga a los colegios a respetar la elección de lengua de comunicación con los padres, aunque el centro sea un colegio con proyecto lingüístico de inmersión, de esos que usan el catalán como lengua vehicular al 100%.

«¿Qué sentido tiene entrar en estas dinámicas?», dice Manuel Llano en sus declaraciones a La Nueva España, «sobre todo tras saber que la madre de la alumna había advertido de la posibilidad de que enviaran el texto en castellano, a lo que al parecer contestaron desde el centro que «nuestro idioma es el catalán, así que ya lo entenderán», escribe Rubiera. Y añade:

Para poner de relieve lo absurdo de llegar a ese nivel de ineficacia en sus relaciones, el Colegio Elisburu ha ideado una contestación en asturiano a sus compañeros mallorquines. «Nos gusta el humor, y este cachondeo tiene que servir para que todos seamos un poco más colaboradores», apunta el director del Elisburu.

Explica la información de La Nueva España que en la réplica de los responsables gijoneses de este colegio público -que tuvieron que consultar con la Oficina Municipal de la Llingua para no cometer errores- «además de invitar a un culín de sidra a sus homónimos de Mallorca les dejan claro que necesitan el expediente académico de la niña para registrarla en el centro».

Y lo dicen en bable, es decir, en la lengua de los montes astures: «Nun vos preocupéis si nun lu entendemos. Ya-y pidimos al nuesu Conseyeru que nos mande pa cada colexu un tradutor de gallegu, otru d'eusquera, otru de catalán, otru de valenciá, otru de mallorquín, otru d'aranés y, por si acasu, otru que sepa dellos dialetos. Asina entenderémonos col restu les comunidaes españoles, porque colos marroquís, ucranianos y rumanos no tenemos problema nengún d'entendimientu», les dicen.

A la espera de noticias, el «direutor» del Colegio Público Elisburu advierte a los compañeros del centro público docente de Mallorca que «si querés allueganos, metei los deos nos furacos 985384402, que ye'l nuesu ñúmeru pa llamar de lloñe».

De este texto se desprende que «marcar el número de teléfono» se dice en bable utilizando la expresión «meter los dedos en los agujeros», probablemente un arcaísmo derivado de la necesidad de meter los dedos en los agujeros de los antiguos teléfonos con dial. Es lo que tienen las lenguas montañeras, que conservan la belleza de las formas de expresión de otros tiempos.

 
   
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