G. C.
INCA.- Como un sueño hecho
realidad que por momentos pareció una
pesadilla. Así fue definido durante la
jornada de ayer el largo proceso de
reivindicación cívica y creciente voluntad
política que culminó ayer con la
inauguración del Hospital Comarcal de Inca.
El presidente de la Plataforma
pro hospital de Inca, Bartomeu Llinás,
se mostró satisfecho por lo que considera
un gran logro popular. «De ahora en
adelante -dijo- nuestros hijos nacerán más
cerca y nuestros padres morirán junto a sus
casas». De esta forma resumió el sentir de
todos aquellos que se implicaron en sacar
adelante el proyecto y que desde que se
creó la Asociación en 1993 vienen
reivindicando un servicio de salud de
calidad para toda la comarca.
Por su
parte, el presidente del parlament Balear y
alcalde de Inca, Pere Rotger, también
reconoció que la creación del Hospital
«tuvo mucho de utopía» en sus inicios pero
que ha pasado a ser hoy un sueño hecho
realidad gracias al apoyo de todos los
ciudadanos. Rotger tuvo un especial
recuerdo para Vicenç Batle Beltrán, que de
forma altruista donó los terrenos donde hoy
se levanta el edificio.
'Referente'
El primer
edil del PP de Inca definió la creación del
complejo sanitario como un acto de justicia
social y el mejor referente que tendrán las
Islas Baleares en materia de atención
sanitaria.
Por su parte, el
presidente del Govern, Jaume Matas, destacó
la capacidad de trabajo de la Conselleria
de Sanidad, que ha sido capaz de concluir
esta tarea con un avance extraordinario en
tecnología.
Sin poder sustraerse ni
a la importancia del nuevo centro ni al
momento electoral (faltan tres meses para
los comicios autonómicos y el presidente
impuso un veto de inauguraciones pasado el
primero de marzo), Matas también hizo
mención a los recientemente inaugurados
hospitales de Formentera y Menorca.
El jefe del Ejecutivo balear
calificó la épica de este hospital como un
proyecto emblemático que concluye con la
creación de un servicio moderno.
«Soluciones que se han conseguido dentro de
tantas cosas pendientes que había en las
Islas Baleares y en Mallorca». Como es
lógico, desde la oposición nadie levantó un
dedo en contra del proyecto recién
ejecutado y todos los grupos manifestaron
que ésta era una obra necesaria.
Por
otra parte, la bendición del obispo de
Mallorca, Jesús Murgui, recayó sobre el
nuevo centro de salud así como sobre todos
los presentes. «Que sea un lugar de
acogida, de salud y esperanza, que sea un
lugar donde la humanidad, el corazón y la
sensibilidad estén junto a la tecnología»,
manifestó el obispo.