En cuanto su careto invadió una valla
publicitaria, alguien le plantó encima un
ladrón con un spray. No importa
decir su nombre, porque todos saben de
quién hablo. Tiene cara de no haber roto un
plato, al menos queriendo, y sin embargo de
haber roto muchos sin haberse enterado. El
lema que ha escogido para llegar a ocupar
un cargo en Cort es El impulso, y su
sonrisa congelada parece directamente
impulsada por un gamberro infiltrado en sus
filas. Se puede salir en una foto anémico y
con la nariz peluda, como Antich, pero para
salir con cara de tonto hay que
proponérselo, además de serlo. En su caso,
en principio, bastaría con no sonreír.
Algunos sonríen para parecer simpáticos,
cercanos, populacheros. Una sonrisa casi
siempre funciona. El candidato de UM al que
nos referimos es incapaz de sonreír sin
convertirse en un chiste de
hombre.
Verlo en la valla con esa
mueca de estar haciéndose pis e
imaginárselo en seguida con un gorro de
aviador, es algo automático. Tiene esa cara
que necesita un presentador de programa
infantil, un fichaje para el Club Súper 3.
Es el rostro humano de un
teletubby.
No importa saber su
nombre porque no vale la pena el esfuerzo
de memorizarlo para lo que va a durar.
Aparte, memorizar un nombre como el suyo es
absurdo, porque en su partido todos se
llaman igual. Todos se llaman
Miquel, o Magdalena o
Antonia. Y todos se apellidan
Nadal, Munar o Borrás.
Cosas de la endogamia marca de la
casa.
El caso es que el candidato del
impulso ha cogido carrerilla para
estrellarse contra un pastel de nata, que
es lo único que reclama esa cara de payaso.
En la TeleMunar, que en mi barrio no se ve
y nadie quiere que se vea, no sé si el
candidato tiene un programa infantil, pero
si Barbie le pone unos pantalones anchos a
cuadros y con tirantes, y una peluca de
rafia amarilla, va a subir la audiencia un
mil por cien. Alcalde no será, pero como
mascota arrasaría.
Va mucho en
avioneta.
El impulso le viene de eso.
Los mallorquines le subvencionamos el
impulso y el tío encima presume
escogiéndolo como lema de su campaña. De
paso presume de imaginación y trae a Palma
a un gaitero por 23.000 euros a tocar la
Balanguera, para demostrar que su idea de
cultura para el siglo XXI es un desfile de
xeremiers. Su avioneta va a
sustituir las hélices por una batería de
gaitas bien aventadas, porque la propulsión
a chorro convencional, la de los cohetes,
es poco nostra y demasiado enérgica
y la sonrisa se le desencajaría. UM es una
empresa experta en propulsiones: avanzar en
el espacio por efecto de la descarga de un
fluido expulsado a gran velocidad por la
parte posterior. El fluido es el dinero
público, y la parte posterior las
asociaciones dirigidas por el clan de
Barbie. La Piñata va a reventar de un
cólico.