CAMAREROS. Corren tiempos de
incertidumbre para la política, con las
elecciones en ciernes y nuevas causas
criminales en el panorama judicial, pero
también para el arte, con el Bou de
Santiago Calatrava tambaleándose
sobre las murallas del Baluard de Sant
Pere, en plan película de terror.
Sería una pena que una obra tan
costosa y monumental tuviera que ser
desmontada para su posterior reparación,
pero ya lo dice el refrán: no hay mal que
por bien no venga. Luego sólo quedaría
esperar que la tradicional tacañería y
dejadez de la Administración en los ámbitos
artísticos y culturales obrara el resto y
la obra permaneciera olvidada en algún
viejo almacén durante muchos y largos años…
EMOCIÓN. No, no le acabo de ver el
chiste a la escultura de Calatrava, quizás
porque lo mejor que se le puede pedir a una
escultura de 40 toneladas de peso y 15
metros de altura es que se esté quieta,
pero bueno, ya se sabe que la valoración de
arte es una cuestión muy personal. Por
atenernos a la actualidad artística de los
últimos días, me quedo con Paso
Doble de Miquel Barceló, aunque
tampoco sea capaz de explicar muy bien por
qué. Sólo sé que me senté en las gradas de
La Lonja y sentí una profunda e intensa
emoción artística, al igual que la mayoría
del público.
No tengo mucho más que
decir, como tampoco puedo explicar por qué
cuando veo el Bou de Calatrava
siento unas irrefrenables ganas de salir
corriendo, que un sentimiento que comparte
mucha gente. Son cosas que pasan y no hay
que darle más vueltas.
ESPANTADA.
Estas cosas le pasan a cualquiera, incluso
al teniente de alcalde de Urbanismo,
Rodrigo de Santos, que aún cuando
sus admiradores le describen como el
prototipo del gobernante cabal, de pronto
un día da la espantada y sale del Pleno de
Cort como alma que se lleva el diablo. El
Bou de Calatrava no se ve desde el
Ayuntamiento, así que no fue esa la causa
de su huida. Tendría cosas que hacer, dijo
la alcaldesa en su momento y todos le
creímos. ¿A santo de qué íbamos a dudar de
la alcaldesa? Pero he aquí que Rosa
Estaràs decidió terciar en el asunto y
nos contó que la reacción de Rodrigo de
Santos se debió al «calor de la
batalla».
No sé quién tendrá razón,
si la alcaldesa o la vicepresidenta del
Govern, pero tengo la impresión de que a
Rodrigo de Santos le pasa con la política
local lo que a mí con el Bou de
Calatrava, dicho sea salvando las
distancias, que cuando la mira de cerca, la
política quiero decir, le sobrevienen unas
irrefrenables ganas de salir corriendo. Le
pasa a mucha gente, cada vez más.
KOVACS. La Fundación Kovacs está de
enhorabuena por una doble razón. La primera
porque la semana pasada celebró sus
primeros 20 años de existencia, que ya es
de por sí un gran logro. Y la segunda por
la brillantez de su trayectoria científica
y el mérito de haber mejorado la vida de
millones de personas aquejadas de dolor de
espalda. Y todo eso con unas grapas, que
eso sí que es admirable. Porque conseguir
que alguien se trague una pastilla, se
aplique una pomada o siga un tratamiento de
inyecciones es relativamente sencillo, a la
gente le encanta tomar medicamentos, pero
para conseguir que millones de personas se
dejen taladrar la espalda con una grapadora
el remedio tiene que ser auténticamente
milagroso. Mis felicitaciones a
Francisco Kovacs y a todo su equipo
de grapadores.
FIESTA. La semana
anterior acabó con el anuncio de los
espectáculos que van a tener lugar con
motivo de la celebración del Día de
Baleares, en los que el Govern se va a
gastar 500.000 euros y que van a contar con
una cabalgata de 700 personas y un
espectáculo de Els Comediants. Pues qué
bien, ¿no?, con lo aburridos que suelen ser
los actos del Día de Baleares. Pero eso sí,
por favor, el año que viene que siga la
fiesta, que ya está bien de que sólo se
ocupen de promover el espectáculo y la
cultura popular en los años
electorales.
GEGANTS. Y por último
destacar que el president Jaume Matas
asistió ayer a la presentación de los
dos gegants de las Islas Baleares,
Foner Balear y Tanit, en los jardines del
Consolat de Mar.
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