L. M.
PALMA.- La cirrosis hepática
se sumó a su obesidad mórbida y le provocó
un fracaso multiorgánico. Ésta fue la causa
de la muerte de Pedro Belmonte Morella, de
67 años, cuyo cadáver apareció momificado
el pasado viernes en la primera planta del
número ocho de la calle Francesc de Borja
Moll de Palma.
El dictamen se hizo
ayer público después de que, durante la
mañana de ayer, le fuera practicada la
autopsia en el Instituto Anatómico Forense
de Palma. Su cadáver fue encontrado en su
domicilio de forma fortuita siete años
después de su muerte.
El resultado
de la autopsia avaló lo apuntado ya por
algunos vecinos instantes después de hallar
el cuerpo. Pedro Belmonte consumía alcohol
en exceso. Por este motivo, unido a su
obesidad mórbida que apenas le permitía
moverse con dificultad, la víctima
permaneció postrada en su cama.
Nadie
reparó en él. De hecho, los Bomberos de
Palma irrumpieron en su domicilio después
de que un vecino alertara del peligro de
desprenderse de una persiana.
Tras
entrar en su domicilio, los bomberos
efectuaron el macabro hallazgo. Una
citación y los calendarios obsoletos que
colgaban aún de las paredes permitieron
datar la fecha de la muerte de Pedro
Belmonte. Un total de siete años sin que
nadie se percatara de que había
fallecido.