El presidente de la Autoridad Portuaria
en Baleares, Joan Verger, también se mostró
contrario a la posibilidad de ubicar
oficinas recaudatorias en los puertos para
cobrar el impuesto a los visitantes.
En su opinión, supondría un riesgo
para el turismo de cruceros, ya que las
compañías navieras son «muy exigentes» y
toleran mal los sobrecostes, por lo que
podrían reducir el número de escalas en el
archipiélago.
Verger, explicó, que
este es un sector reacio a los incrementos
en el coste, por lo que el global de
visitantes podría reducirse drásticamente.
«Este sería el principal perjuicio. Además,
tampoco vemos con buenos ojos que se
modifique el sistema de autofinanciación de
los puertos, ya que nosotros tenemos
absoluta solvencia sin recibir dinero de
las arcas públicas», concluyó.