PALMA.- El Bloc per Mallorca reabrió
ayer el debate en torno a la ecotasa al
lanzar una nueva propuesta fiscal que
mantiene el espíritu del impuesto retirado
por el Govern del PP, consistente en cobrar
una tasa de «entre 5 y 10 euros por persona
independientemente del número de días de
estancia», con la novedad de que se
cobraría en puertos y aeropuertos en lugar
de en los hoteles.
Según explicó en
rueda de prensa el candidato a la
presidencia del Govern en las próximas
elecciones autonómicas de la alianza entre
PSM y EU/EV, Biel Barceló, la implantación
y gestión del impuesto debería contar con
la participación del sector empresarial
turístico y también del ecologista, además
de con el consenso de las fuerzas
políticas, sin embargo, advirtió que «no
puede supeditarse la puesta en marcha de
ningún tributo a la aceptación del mismo
por parte de todos».
Por su parte, el
líder de EU/EV, Miquel Angel Llauger,
defendió la necesidad de una tasa sobre la
actividad turística que sirva para
financiar acciones de protección y
recuperación del medio ambiente, por el
«deterioro» que padece el entorno natural
en las Islas a causa, entre otra cosas, de
la «potenciación» por parte del Ejecutivo
balear de un turismo «residencial y
masificado».
En este sentido,
Barceló, explicó que cada llegada a una
terminal portuaria o aeroportuaria de las
Islas implicaría el pago de una cantidad de
entre 5 y 10 euros, bien cargando esta
cuantía en el precio de los billetes de
transporte, o bien mediante pago aparte en
unas oficinas recaudatorias en las
terminales.
El hecho de gravar la
llegada de turistas y no las estancias
hoteleras evitaría, según el candidato del
Bloc, el agravio comparativo que se produjo
con la ecotasa, con la que pagaban los
turistas alojados en establecimientos
hoteleros pero no los residenciales, que,
según apunto el candidato nacionalista,
consume más recursos con menos
beneficio.
Con respecto a los
ciudadanos residentes en Baleares que son
usuarios del transporte aéreo y marítimo,
podrían recuperar esa cantidad abonada a
través de un sistema de devolución similar
al que funciona en el túnel de Sóller para
compensar el pago de los vecinos.
La
nueva figura tributaria de devolución
turística ambiental propuesta por el Bloc
recaudaría unos 40 ó 50 millones de euros
anuales, según cálculos de la coalición,
una cantidad que se destinaría al
desarrollo de acciones para la reparación y
conservación del medio ambiente y el
patrimonio, tales como la adquisición de
suelo público, con el fin de crear lugares
naturales de recreo, e impulsar una
reconversión de la planta hotelera
obsoleta, informa Europa
Press.
En cuanto a la posible
reacción de los empresarios turísticos a
esta medida, Barceló, manifestó la
necesidad de que no se emprenda un debate
como el que se abrió en torno a la ecotasa,
sino que, por el contrario, se discuta en
términos «realistas» y se plantee el futuro
del turismo en las Islas. No obstante, no
considera «imprescindible» el beneplácito
de las patronales para poner en marcha el
tributo.
«Un
fracaso»
«Si todos los impuestos
necesitaran acuerdo de toda la sociedad, no
estaría funcionando ninguno», señaló el
líder del PSM a este respecto. Para la
coalición, las alternativas del PP a la
ecotasa han resultado un «fracaso» por su
nula efectividad y Barceló, puso el ejemplo
de la Tarjeta verde que «nadie la
conoce».
Por último, Llauger, se
refirió al balance de legislatura realizado
la pasada semana por el presidente
autonómico, Jaume Matas, para calificarlo
de «triunfalista» y asegurar que las
afirmaciones de recuperación del turismo no
tienen «nada que ver» con la realidad que
cuenta el sector. «El partido popular sólo
habla del incremento de llegadas y pasan
por alto la reducción del poder
adquisitivo, un hecho que perjudica el
modelo de excelencia turística al que
deberíamos dirigirnos», resaltó
Lleuger.