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EL MUNDO OPINA
Una lista de pocas sorpresas
Aunque las listas electorales que
presentan los partidos en el Parlament no
suelen obedecer únicamente a criterios
meritocráticos -ahí está la lista
cremallera que obedece a una política de
cuotas que no coadyuva precisamente la
óptima valoración de la capacidad y del
currícula de los aspirantes al margen de su
género- lo cierto es que Francesc Antich ha
decidido soltar lastre dejando fuera a
algunas viejas glorias que no han dado el
juego que se esperaba de ellas durante esta
legislatura. Repiten, como era de esperar,
tanto Armengol como Diéguez, en los que, en
caso de no formar gobierno, recaerá el peso
de ejercer la ardua labor de oposición.
Salvo las dos diputadas Rado y Alberdi,
Mercè Amer o Carbonero, el resto de la
lista son auténticos desconocidos cuya
única vinculación con la política
institucional se remonta a los tiempos del
Pacte de Progrés. Una candidatura de bajo
voltaje y de poco relumbrón que a primera
vista no preludia una hipotética labor de
oposición mucho mejor que la realizada por
el grupo socialista durante la legislatura
que termina.
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