Sus antiguos compañeros del Pacte de
Progrés son quienes mejor conocen la
táctica de Munar de soltar lastre y tensar
las relaciones del pacto a medida que se
acercan las Elecciones. Pero ahora los
principales dirigentes del PP también
pueden contar mil y una anécdotas sobre el
comportamiento de la presidenta del
Consell, la misma que pidió públicamente
que alguien «les lave la boca con lejía»
por oponerse a las negociaciones del
Gobierno de Zapatero con ETA.
Tras el
estallido del caso Andratx, Maria
Antònia Munar se ha cebado en este
escándalo para ensuciar la imagen de sus
socios sacar réditos electorales: primero
exigió la dimisión del secretario general
del PP, José María Rodríguez, como
conseller de Interior, y luego presumió que
«en Unió Mallorquina no tenemos a nadie
metido en la cárcel».
No por el
momento, aunque los tribunales comienzan a
poner cerco a la corrupción del Consell de
Mallorca. A raíz de la denuncia de un
particular, el juez y el fiscal
anticorrupción ya han comenzado a tomar
declaración a los principales implicados en
la Piñata, con la que Munar ha
repartido ya casi 4 millones de euros entre
asociaciones dirigidas por altos cargos de
Unió Mallorquina y del propio
Consell.
El otro escándalo de esta
institución es la venta de la finca pública
Can Domenge a mitad de precio. El promotor
catalán José Luis Núñez ya ha interpuesto
una querella contra Munar y contra los
otros 18 consellers que aprobaron la
adjudicación del concurso (incluyendo los
16 del PP) por prevaricación, malversación
de fondos públicos y revelación de
secretos.