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  Martes, 27 de febrero de 2007 Actualizado a las 00:37
 

LA RESACA
Sin suerte y sin remate

PEP SANSÓ


Nuevamente, la suerte del fútbol fue esquiva con el Real Mallorca. En un encuentro igualado, trabado y muy pastoso, el Villarreal se llevó los tres puntos en el último suspiro, cuando minutos antes, Víctor tuvo un mano a mano con Viera, que pudo significar la victoria de los de Manzano.

Tras la sequía goleadora del Mallorca en los últimos encuentros, Manzano reestructuró su once inicial. Prats estuvo bajo los palos, con Varela, Ballesteros, Nunes y Navarro en defensa, Pereyra de pivote defensivo, Jonás por la derecha y Tuni por la izquierda, con Jankovic y Arango en la delantera. El equipo tuvo un marcado carácter ofensivo en los hombres que formaban la alineación inicial, pero siguieron los mismos defectos y las mismas virtudes. En ataque se crearon ocasiones de gol, pero se siguen desaprovechando. Además, se echó en falta un jugador que jugara de espaldas a portería y que hiciera el trabajo sucio para que se aprovecharan los jugadores de segunda línea. En defensa, el equipo pierde mucha solidez defensiva al prescindir del doble pivote Jordi López-Basinas. La solidez, recuperaciones de balón y ayudas defensivas que realizan Jordi y Basinas a todos sus compañeros evitan muchas ocasiones de gol, pero especialmente, dan solidez y fortaleza al equipo.

Manzano decidió dar la iniciativa del juego al Villarreal, replegarse al medio campo y esperarles en su propio campo. Así, acumulando muchos jugadores en el centro del campo, el Mallorca intentaba tejer una tela de araña para robar balones y salir al contraataque. Esta situación creó problemas defensivos cuando el Villarreal tenía la posesión de la pelota e Ibagaza debía situarse cerca de Pereyra. El argentino no tiene capacidad defensiva para incrustarse cerca de los defensas y tener que defender a jugadores como Cani, Matías Fernández o Marcos.

El encuentro tuvo más ocasiones de gol que juego ofensivo. Tras unos primeros minutos de tanteo y de ligero dominio amarillo, el Mallorca empezó a explotar los espacios que dejaba la zaga local. En la primera ocasión, Tuni desaprovecha la opción de situar el cero a uno. En la segunda, tras un córner, Barbosa, con su mala salida, facilitó el tanto de Pereyra, que cabeceó a placer.

El partido pudo haber quedado sentenciado si Jankovic no hubiese desaprovechado un inmejorable uno contra uno frente a Barbosa. Intentó una vaselina, el meta argentino leyó sus intenciones y detuvo el esférico... desde fuera del área por un par de centímetros. Ni el colegiado, ni el juez de línea se percataron y perdonaron la tarjeta roja al arquero local, que hubiera podido cambiar todo el rumbo del encuentro. El «submarino amarillo» reaccionó tras una gran acción personal de Matías Fernández que cedió el empate a Tomasson.

Tras la reanudación, los de Pellegrini continuaron espesos. Apenas se acercaron al área rival y el Mallorca tampoco buscaba la victoria, ambos equipos daban por bueno el reparto de puntos. Tras 75 minutos de fútbol anodino, se desató la locura. Se sucedieron las ocasiones y el triunfo pudo caer de cualquiera de los dos bandos pero, para desgracia del Mallorca, los puntos se quedaron en casa.

 
   
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