M.R / E.C
SÓLLER.- La Compañía
Concesionaria del Túnel de Sóller ingresó
en concepto de explotación del peaje un
total de 5.628 miles de euros en 2005, el
último ejercicio económico contabilizado
por el registro mercantil. La cifra supuso
un 10,74% más respecto a
2004.
Asimismo, una media de
2.787.138 vehículos al día franqueó la
barrera. O lo que es lo mismo. 5,3
automóviles al minuto. Las previsiones de
la empresa apuntan a que en 2016 ya habrá
8.521 coches circulando
diariamente.
Los beneficios
declarados por la empresa ante el registr
mercantil ascienden a cerca de 147.000
euros. La elevada diferencia entre lo
ingresado en concepto de peajes y ganancias
se explica por los elevados costes de
amortización.
La sociedad, que está
accionariada por FCC Construcciones (en su
56,53%), el Banco Español de Crédito (con
un 32,70% del paquete) y otros accionistas
que poseen el 10,77%, empleó a una media de
15 personas en 2005.
Según la
consultora Ernst & Young, las cuentas
anuales de la empresa expresan en «todos
los aspectos significativos», la imagen
«fiel» del patrimonio y de la situación
financiera de la Concesionaria del Túnel de
Sóller.
Las cuentas salen a la luz
una semana después de que el túnel de
Sóller cumpliera 10 años. Actualmente, un
turismo paga 4,15 euros para atravesar tres
kilómetros de túnel, mientras que un
camión, 6,50.
Los residentes en
Sóller y Fornalutx tienen un descuento del
75% en el precio del peaje: por lo que
pagan 1,03 euros. Sin embargo, si lo usan
con frecuencia cuentan, además, con una
subvención de la Conselleria de Transportes
y Obras Públicas. Con ella, los residentes
pueden llegar a recuperar hasta un máximo
de 1.000 viajes anuales. Es decir, se
ahorrarían 1.030 euros al año. Sin embargo,
en el décimo aniversario, el alcalde de
Sóller, Carles Simarro (PP-IPIS) instó al
Govern a rescatar la concesión del túnel,
«pues no es justo que para ir a Sóller se
tenga que pagar».
Por otro lado, los
comerciantes se quejan de que la existencia
del peaje evita a muchos visitantes y
turistas coger el coche y acudir a comprar
a Sóller. No obstante, para otros el peaje
que se ha de pagar para cruzar el valle es
una garantía para que el núcleo no pierda
su carácter.
El balance de la década
es, en general, positivo; pues atrás han
quedado las míticas curvas del Coll y el
trayecto dificultoso. Además, el municipio
ha podido abrirse y se ha podido
desarrollar. Según el alcalde Simarro,
proyectos como los del Túnel de Sa Mola o
la reforma de la zona portuaria no podrían
haberse desarrollado sin el túnel.