JOSÉ M. DE
LAMO
EIVISSA.- Dieciséis años
después la comunidad de posidonia oceánica
existente en el exterior del dique del
puerto de Santa Eulària comienza
prácticamente a pie de dique, ocupa una
amplia superficie y no se aprecia un
proceso de regresión en la pradera. Esta es
una de las conclusiones más importantes que
se desprende de un estudio elaborado por la
consultoría ambiental Duna Baleares S.L.
sobre la comunidad de posidonia oceánica en
el entorno del dique de abrigo del puerto
deportivo de Santa Eulària.
Las
pruebas recogidas en este informe ponen en
evidencia que los efectos sobre este alga
mediterránea producidos por la presencia de
los diques de abrigo «son mucho menos
intensos que los previstos por el informe
realizado por la Universidad de Alicante
para el Ayuntamiento de Eivissa», informe
que, hay que recordar, encargó el
Consistorio con el único objetivo de
desaconsejar la construcción de un puerto
deportivo en la zona de Es
Viver.
Este estudio elaborado por la
Universidad de Alicante aseguraba que se
produciría una desaparición «total» de
posidonia oceánica a una distancia de 50
metros del dique de abrigo de una
instalación portuaria, así como la
regresión de la pradera a una distancia de
entre 50 y 100 metros.
Sin embargo,
lo profesionales de Duna Baleares S.L. han
podido constatar que los efectos negativos
que se han podido constatar en el puerto
deportivo de Santa Eulària «apenas
sobrepasan el ámbito de la zona de
defensa». Reconoce esta empresa que,
incluso, las previsiones realizadas en su
estudio de impacto ambiental que auguraban
10 metros de desaparición total de
posidonia a ambos lados del dique «parecen
ahora exageradas».
Sobre las
inexactitudes que presenta el informe de la
Universidad de Alicante, Duna Baleares S.L.
las achaca a que «se basan en observaciones
de lo ocurrido en puertos cuyas obras de
defensa han sido construidas en cotas de
profundidad sensiblemente mayores», donde
los efectos de los materiales vertidos
durante la construcción «y el efecto
sombrero del dique son mucho
mayores».
Además, en estos casos la
proporción de material sin clasificar para
relleno de los diques «es mucho mayor que
en los diques construidos a menor
profundidad, donde los materiales de
escollera (los no dispersables) son
proporcionalmente mucho más
abundantes».
El estudio realizado por
la consultoría ambiental sobre el puerto
deportivo de Santa Eulària incide a su vez
en que las instalaciones estudiadas para la
elaboración del informe de la Universidad
de Alicante son obras que «han sido
ejecutadas en ausencia de las medidas
correctoras que van a aplicarse en la
ejecución del puerto de Es
Viver».
Unas medidas correctoras que
consistirán, principalmente, en la
repoblación de determinadas zonas cercanas
a la infraestructura portuaria (50.000
metros cuadrados) con posidonia oceánica
para paliar los posibles efectos que dicha
instalación pudiera acarrear.
Para
ello, está prevista la recogida manual y la
plantación de un total de 500.000 semillas
de posidonia, cuya germinación se podría
llevar a cabo o bien dentro del propio mar
o en naves con tanques de agua marina.