ROIG DE DIEGO. PÉRDIDAS EN EL
PARAÍSO.
Centre d'Art La Real.
Hasta el 28 de febrero.
CARLOS
JOVER/ ASUN CLAR
PALMA.- Aunque
quedan escasamente dos días para que se dé
por terminada la exposición del mallorquín
Roig de Diego en esta sala de Secar de la
Real, merece la pena constatar la evolución
que, por los caminos del pop, va trazando
este artista formado en el campo
publicitario.
Su anterior exposición
del 2003 en Ca'n Pinós, que llevaba por
título Chicas convulsas, ya apuntaba
la pretensión de ilustrar todo un universo
de personajes y maneras que diera cuerpo a
los diseños plenos de humor y desenfado de
sus prototipos femeninos. La muestra que
ahora presenta sigue con esa idea de
albergar una historia que sostenga todo el
despliegue de formas y colores con los que
concibe sus cuadros.
Hablamos de
despliegue porque lo que ha cambiado es el
modo de concebir la composición de las
obras. Si las de antes eran retratos con
aditamentos variopintos que caricaturizaban
a cada personaje, ahora es una abigarrada
profusión de colores brillantes y formas
recortadas las que se distribuyen
generalmente alrededor de un rostro, de
nuevo femenino, de estética años cincuenta
y de expresión mucho más grave. No es para
menos si lo que protagonizan es la
incapacidad de encontrarse en el paraíso
perdido de la naturaleza. Eso es al menos
lo que explica su autor en el texto ágil y
disparatado de introducción a la
muestra.
El resultado en imágenes
poco tiene que ver con eso. Se mantienen el
protagonismo de los colores brillantes,
pero ya matizados en algunos casos por la
impronta del grafito del dibujo; la
composición concebida como un
collage de formas abstractas y
figurativas ha perdido su centralidad, pero
sigue resultando atractiva.
Lo mejor,
sin duda, la elección de las latas de
películas como soporte de algunas piezas:
aquí desaparece el puzzle compositivo y la
certera elección de las imágenes se adapta
a la perfección a este formato pleno de
resonancias.