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  Lunes, 26 de febrero de 2007 Actualizado a las 22:04
 

LA GALERIA
A vueltas con Barceló.


En tiempos convulsos no debe extrañar que se reciban cartas dirigidas a los responsables de esta sección con propuestas inusitadas. La que hoy reproducimos, escrita con talante educado pero sin embargo maligno, viene firmada por un lector que dice ser asiduo de La Galería y cuyas iniciales responden a J.R., aunque no descarta un futuro desvelamiento de su personalidad. Dice así:

«Como seguidor y admirador de su sección en el periódico denominada La Galería no puedo menos que proponer, dentro de los comentarios en general emitidos de rodillas respecto a la obra de Miquel Barceló en la Catedral de Palma, mi discreta aportación al debate. He visitado la Seu y he podido analizar con detenimiento la intervención del artista de Felanitx en la capilla de Sant Pere, tanto en particular como en relación al resto del templo. La impresión de pastiche, de decorado manierista ejecutado con atajos técnicos que se atrincheran en una falsa manera de contribuir a un mal entendido tardoexpresionismo, la insuficiente y burda fundamentación temática -por no decir metafísica para no arrastrar este vocablo al precipicio- en los recurrentes elementos paganos de Barceló que en nada suman a la marcha del arte contemporáneo, la estupefacción de los anclajes que añaden falsedad a la primera impresión de falsedad que causa la visión de la piel cerámica que es la obra, no quedan sólo ahí, como mero suspenso de una intervención singular que no traduce ni de lejos lo que el arte hoy en día es capaz de aportar a la aventura humana, sino que además causa una tristísima sensación de desequilibrio en todo el escenario de la catedral, de consecuencias episcopales.

Lo que sí reconozco a la obra es el atractivo turístico, a la manera de cómo escalan los programas de la tele-basura en los índices de audiencia. Como arte-basura pues que es, y dado que la Catedral cuenta de por sí con suficientes incentivos propios para mantenerse como un importante foco de atracción para el turismo, vengo a proponer una innovación en el circuito de interés de Palma: la ejecución, en el marco del Pueblo Español, dado el déficit de visitas que tiene en la actualidad, de una réplica de la capilla de Sant Pere, junto a la de la Torre del Oro y demás monumentos allí duplicados. Trasladar después la intervención de Barceló allí, dejando la capilla original con sus elementos góticos restaurados. El Pueblo Español, a redoble de este singular pasodoble barceloniano, se convertiría así en un hito turístico relevante, del que todos saldremos ganando».

Nota: La reproducción de esta carta no supone la intimidad intelectual de los responsables de la sección con su autor.

 
   
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