GABRIELA CORRAZO
POLLENÇA.- La
Asociación de Usuarios de Amarres del Port
de Pollença ha denunciado la falta de
seguridad en las instalaciones del muelle,
sin extintores ni bocas de incendios,
además de condenar la irregularidad de la
larga lista de espera para obtener un
amarre, que data de 1993. El presidente de
la asociación, José Luis Carsi, formuló la
denuncia a este medio expresando que «hay
privilegios y favoritismos hacia según
quien para poner la barca» y solicitando
«transparencia en la gestión del Port».
Carsi añadió que la asociación que
preside no tiene ánimo de lucro y que ante
todo no quiere «que el Port sea uno de los
mejores, queremos que sea el mejor».
Para que esta legítima aspiración se
cumpla deberían comenzar a funcionar
ciertas cosas, como las normativas de
seguridad que obligan a todo puerto a tener
extintores y salvavidas en cada pantalán,
señala Carsi.
Asimismo, la
asociación denuncia que la empresa que
realiza los trabajos de mantenimiento en el
varadero, Sa Náutica des Moll S.L., no
cumple con las medidas ambientales de
rigor. Carsi explica que el incumplimiento
es tal que ante la falta de unos filtros
especiales, el agua procedente de la
limpieza de las embarcaciones es arrojada a
la bahía con un alto contenido de un
producto tóxico que se utiliza en el casco
de las embarcaciones para evitar que se
adhieran las algas. Precisamente, en el día
de ayer, este medio hacía pública una
denuncia de EU-EV de Pollença contra la
gestión del Port y una presunta trama de
«corrupción» en la cesión del servicio de
mantenimiento de embarcaciones a favor de
Sa Náutica, cuya sociedad está integrada
por la esposa de Guillem Coll Mateu, que
ejerce de asesor de Servicios de Ports en
Port de Pollença. En cuanto a la lista de
espera para obtener un amarre, son 300 los
residentes que desde 1993 esperan un puesto
fijo. Aquellos que tiene barco sin amarre
pagan anualmente a Port una cantidad
adicional y proporcional los metros de
eslora que aquellos que ya poseen sitio
fijo, con el agravante de que deben
movilizar sus embarcaciones cada tres días,
señala Carsi.
Lista de
espera
La situación tiene
solución, apunta Carsi, debido a que en el
puerto hay 100 amarres disponibles, sin
embargo, asisten cada verano al grotesco de
ver como los que llegan de otras partes
ocupan esos sitios e incluso se les
conceden a otros sin haber estado nunca en
la lista de espera, comenta. Esta situación
ha provocado el desánimo en muchos vecinos
que han terminado por vender sus barcos.
En busca de una solución, miembros
de la asociación se han entrevistado con el
director de puertos, Pedro Iturbe. La
respuesta no pudo ser peor: «hasta después
de las elecciones no se hará nada»; y esto
dependiendo de quien gane.