Si usted es capaz de discernir la
impostura de estas engoladas lenguas de
madera, correctísimas políticamente, que
conforman el socialismo bien entendu
de la isla, tal vez pueda ahorrarle parte
del martirio que le queda aún por soportar
hasta elecciones de parte de una
Armengol y un Antich que
llevan repitiendo la misma letanía desde
hace dos años. Yo, que soy un auténtico
socialista -por esto voto a Matas-, y por
lo tanto, solidario con mis lectores, me he
propuesto condensarle esta letanía en forma
de decálogo.
1.- Nosotros, los
socialistas, defendemos a la mayoría y el
interés general. Ellos, los
populares, sólo a una minoría y el
interés particular de unos pocos.
2.-
Nosotros, los socialistas, somos
respetuosos con las instituciones
democráticas. Ellos, los populares,
se aprovechan de ellas y las convierten en
su finca privada, confundiendo lo público
con lo privado.
3.- Nosotros, los
socialistas, denunciamos la corrupción.
Para ellos, los populares, la
corrupción forma parte de su naturaleza más
íntima.
4.- Ellos, los
populares, en un par de meses,
llenan sacos de dinero mientras los demás
necesitan cuarenta años para pagar la
hipoteca.
5.- Ellos, los
populares, importan promotores de
fuera que se llevan los beneficios de las
obras públicas. Nosotros, los socialistas,
miramos por los de aquí.
6.- Ellos,
los populares, han impulsado un
crecimiento desaforado de la construcción,
destruyendo el medio ambiente. Sólo les
importa la economía bajo las pautas del
neoliberalismo más salvaje. Nosotros, los
socialistas, apostamos por el desarrollo
sostenible.
7.- Ellos, los
populares, han construido una
sociedad sobre la base de, o eres de los
míos o no eres nadie. Nosotros, los
socialistas, tenemos otro concepto del
pluralismo y la pluralidad.
8.-
Ellos, los populares, no saben
llegar a acuerdos dado su escaso talante
dialogante y democrático. Nosotros, los
socialistas, sí sabemos qué significa el
diálogo y la democracia por encima de todas
las cosas.
9.- Ellos, los
populares, no permiten que los
colectivos desfavorecidos participen en la
vida pública. Nosotros, los socialistas,
tenemos otro concepto de participación que
consiste en dar voz a los movimientos
sociales y conceder derechos sociales a las
mujeres, los jóvenes, los
dependientes, los homosexuales y los
herederos de las víctimas de la Guerra
Civil.
10.- Nosotros, los
socialistas, somos el futuro. Ellos, los
populares, Irak y el rancio
pasado.
Estas diez aseveraciones se
encierran en dos. La primera, nosotros, los
socialistas, encarnamos las verdaderas
esencias democráticas; y la segunda, y más
importante, ellos, los populares,
son corruptos, muy corruptos,
corruptísimos.
[P.D. Si usted se
aprende de memoria este decálogo de ética
política, usted está capacitado para
presentarse de número uno tanto al
Consell como al Govern]