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  Lunes, 5 de febrero de 2007 Actualizado a las 00:33
 

MI DIARIO DE LA LIGA
La 'A' antes que la 'C'


En el fútbol podríamos pensar en ataque y contrataataque a la vez , pero nunca en la "c" de contraataque sin dominar la "a" de ataque, y menos en un equipo grande; porque en éste, son muchas más las ocasiones en las que ha de estar atacando que contraatacando.

Como se sabe, cosas, personas, entidades, tenemos cualidades que se admiten sin discusión: se es alto, bajo, gordo, flaco, negro, blanco… y otras, como ser bueno, malo, vulgar, excelente… que están sujetas al «según el color del cristal con que se vean».

En cuanto a su imagen fuera de los terrenos de juego, un equipo adquiere el adjetivo de grande cuando su historia de resultados y su afición lo son en éxitos y número. Mas tener ese calificativo en lo externo, no implica, en bastantes casos, tenerlo en el terreno de juego; en donde hay que atesorar ciertas cuestiones fundamentales sin las cuales no se debe merecer tal calificativo.

Dentro de esas cuestiones, además de tener una buena plantilla de jugadores, están como imprescindibles, dominar bien el juego de ataque y la recuperación inmediata del balón en juego cuando se pierde su posesión. Sin ambas es difícil ser un grande, por encima de aciertos o desaciertos.

Sin necesidad de dar nombres, cualquier buen aficionado, puede observar con nitidez esas dos cuestiones y con ello saber si tal o cual equipo es grande por el nombre y por lo que hace en la cancha o sólo por una cosa de las dos.

Que un equipo pequeño le gane a un grande puede ser producto de la suerte si el primero remata una vez y hace gol y el segundo 15 sin hacer ninguno. Pero si el grande dispara más o menos las mismas veces que el pequeño, debemos decir que el grande lo es de nombre y no de juego.

Es por ello que iniciaba estas palabras con la metáfora de la "a" y la "c"; porque son bastantes los equipos grandes que en el juego no lo son tanto porque no saben atacar y, aún menos, recuperar inmediatamente el balón cuando lo pierden. Revísese lo visto esta semana y se comprenderá por qué son bastantes frecuentes los triunfos de los pequeños ante los grandes. Unos saben atacar y contraatarcar y otros ni piensan en ello.

 
   
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