Ayuntamiento de Palma y Consell de
Mallorca se hallan enfrascados otra vez, y
suma y sigue, en un nuevo contencioso. Se
trata de aclarar ahora si el Consell tiene
potestad para declarar como Bien Catalogado
los seis edificios que hay en el recinto de
lo que en breve será el nuevo parque de les
Estacions. El Consell quiere protegerlos y
en Cort consideran que si la administración
insular decide darles este grado de
protección sin haber solicitado previamente
a la institución municipal el preceptivo
informe no vinculante que prevé la Ley de
Capitalidad, recurrirán el acuerdo. Y en el
Consell, como tienen por norma, mientras
tanto dan la callada por respuesta. Pero no
es en términos jurídicos en los que tiene
que darse esta batalla sino que lo que hace
falta es que quien se irroga la potestad de
dar este grado de protección a los citados
edificios convenza, con argumentos
incontestables, de que hace realmente falta
protegerlos. Y esto, que supone entrar en
el fondo del asunto, es ya materia
perfectamente discutible.
En Palma,
de un tiempo a esta parte se han cometido
algunos disparates a cuenta del patrimonio.
Como si se tratara del puente de Alexandre
III de Paris, o el Rialto de Venecia, el
ayuntamiento se ha visto obligado a
proteger el puente del tren de
Bennazar, que durante años se
mantenido en el más absoluto abandono y sus
elementos totalmente deteriorados,
reconstruirlo en su lugar manteniendo con
ello el cuello de botella en la circulación
de la vía Francesc Sancho-Gabriel Maura,
sin que se sepa muy bien cuales son los
meritos del tal viaducto. Otra sinrazón,
que enfrenta a Cort y Consell, se esta
dando ahora también a cuenta del edificio
de GESA, cuyo mantenimiento puede alterar
los planes de la fachada marítima de Palma
y desvirtuar su sky line. Y ello sin que
tampoco los técnicos que abogan por
protegerlo -a menos que se trate de una
decisión política- hayan sabido explicar
cuales son los especiales méritos que
aconsejan su protección. Eso siempre y
cuando esos técnicos estén capacitados para
emitir tales informes, que esta es otra. Y
ahora nos encontramos con que quieren
proteger los cochambrosos edificios de las
estaciones.
El fondo del asunto,
pues, no esta en si tiene o no competencia
el Consell para proteger, estas viejas
edificaciones sino en si sus argumentos de
autoridad se sostienen y responden a
razones objetivas. Y aquí conviene decir
que su criterio parece más bien endeble.
Porque los edificios del parque, excepto
ser viejos, carecen de especial valor y
querer mantenerlos a toda costa así como
considerarlos intocables no tiene
justificación razonable. Es mas, si tan
importantes son, deberían haberlo tratado
de protegerlos hace tiempo evitando
cualquier modificación en ellos. Y basta
ver el bar que allí han instalado para
saber que hasta ahora los edificios les han
importando un autentico pimiento. Así las
cosas, si alguna razón podía asistirles la
han perdido totalmente hace años.