DEPORTIVO
1
MALLORCA
0
Arbitro:
Iturralde González
Tarjetas
amarillas: Jonás, Jordi López, Maxi
López, Basinas, Estoyanoff, Aouate,
Tarjetas rojas: No
hubo.
Goles: 1-0, Estoyanoff,
de penalti (min. 45).
TOMEU
MAURA
Una decisión caprichosa de
Iturralde provocó la derrota del Mallorca
en Riazor y permitió que el Deportivo se
hiciera con tres puntos que jamás mereció.
Tampoco debieron caer del lado del
Mallorca, pero en un partido en el que los
porteros no realizaron ni una sola parada
es absolutamente inmerecido que alguien se
lleve los tres puntos. Y ese fue el
Deportivo, gracias a un penalti que
transformó Estoyanoff en el tiempo de
descuento de la primera parte. Ninguno de
los dos equipos fue mejor. El resultado lo
decidió el árbitro.
Algo habría que
hacer para que el fútbol no dependa de
caprichos sino de realidades. Hoy el Depor
aparece en la clasificación con 26 puntos,
mucho más cerca de la salvación, y su
partido fue infame. Pero en esta ocasión
contó con la complicidad de Iturralde, que
esta vez no necesitó a Rafa Guerrero para
meter la pata. En una acción en el área de
las que se producen por decenas en cada
partido, Jordi enganchó a Arizmendi en el
saque de una falta y el árbitro se fue como
loco a los once metros. A partir de ahí,
resultado decidido. Sí, porque de no ser
por la decisión de Iturralde lo de ayer en
Riazor estaba condenado a ser un calco de
lo que vimos en la primera vuelta en el Ono
Estadi. Es decir, un empate a cero.
Mallorca y Deportivo padecen del mismo mal,
la falta de remate. Ni uno ni otro tienen
delanteros centros que ofrezcan la menor
credibilidad ante la portería adversaria.
El resultado está a la vista. Ni un solo
disparo, aparte del penalti, entre los tres
palos de cada una de las porterías. Así es
muy difícil aspirar a algo en una Liga tan
exigente como la española. Manzano estaba
cargado de razón cuando suplicaba que le
trajeran a un '9'. No le han hecho caso y
ahora a ver qué pasa en una segunda vuelta,
que puede hacerse larga. Muy
larga.
Incluso así, sin remate y sin
llegada, el Mallorca dispuso en la segunda
parte de tres opciones para lograr el
empate, en otros tantos disparos, dos de
ellos de Arango desde dentro del área y
otro de Basinas desde muy lejos, pero
ninguno cogió portería pese a que Aouate
nada hubiera podido hacer para evitar el
tanto.
El Deportivo, que sacó
petróleo del obsequio arbitral, se limitó a
cumplir el expediente y defender en la
segunda parte frente a uno de los equipos
ante los que resulta más fácil hacer un
trabajo de destrucción. Al final dio la
impresión de que se podría haber jugado
durante dos días y el Mallorca habría sido
incapaz de lanzar un solo disparo ante la
portería adversaria. Es la triste realidad
de un equipo que en el mercado de invierno
solo se ha reforzado con una promesa
argentina de 18 años, que además de momento
ni siquiera puede jugar.
Para colmo
de males, ayer en Riazor ni siquiera
apareció Ibagaza. El mediapunta argentino
realizó, posiblemente, su peor actuación
con la camiseta mallorquinista y en ningún
momento pudo zafarse del estricto marcaje
al que le sometieron, por turnos, Duscher y
De Guzmán. Con Ibagaza desactivado, el
Mallorca recurrió a los pelotazos largos en
busca de Maxi López, pero el delantero
cedido por el FC Barcelona volvió a poner
de manifiesto su endémico divorcio con el
gol. El técnico perdió la fe en Maxi a los
pocos minutos de la segunda parte y le
sustituyó por Víctor, si bien es justo
reconocer que el mallorquín no mejoró la
actuación de su compañero. Tampoco la
aparición de Jankovic aportó savia ofensiva
al equipo. Quizás ahora algunos entiendan
mejor que Manzano insista en mantener en la
suplencia a su máximo goleador.