Hemeroteca Agenda cultural Cartelera Titulares

Tienda Restaurantes De copas Loterías
 BALEARES
 24HORAS
 Opinión
 Illes Balears
 Palma
 Menorca
 Part Forana
 Deporte
 Cultura
 Ibiza y
 Formentera
 SUPLEMENTOS
 La Economía
 Balear
 Fora Vila Verd
 EDICIÓN
 NACIONAL
 España
 Internacional
 Economía
 Deportes
 Cultura
 Ciencia
 Tecnología
 60 segundos
 Edición
 impresa
 Catalunya
 Madrid24horas
 TIPO PORTADA
rápida
ultra-rápida
 OTROS
 Fotos del día
 Álbum
 Vídeos
 
  Domingo, 4 de febrero de 2007 Actualizado a las 01:49
 

LAS REACCIONES A LA CAPILLA /
El deán de la catedral denuncia que Barceló ha hecho unos vitrales distintos a los pactados

Joan Darder asegura que el artista cambió la idea «verbalmente sin la aprobación del Cabildo» hasta dejar vidrios «muy oscuros» y que «ha retocado los atributos del Cristo»


MARCOS TORÍO

PALMA.- El incienso se va esfumando, los guantes blancos caen y tras el baño de gloria con Reyes incluidos, la intrahistoria se abre paso en la intervención de Barceló. Y la Iglesia, callada hasta ahora, empieza a contar los entresijos de tantas reuniones de la Fundación Art a la Seu, gestora del proyecto. Primera queja: el resultado de los vitrales no coincide con la propuesta del artista. Del dicho al hecho van un trecho y un par de tonalidades.

El presidente del Cabildo catedralicio y miembro del patronato de Art a la Seu, Joan Darder, explicó ayer a este periódico que Miquel Barceló «propuso verbalmente» en una reunión su tercera y definitiva solución para las vidrieras en noviembre de 2006.

«Nos dijo que los crearía con tonos que irían del gris al azul porque daba una sensación placentera que invitaba a la oración». La obra tenía fecha de estreno para el 2 de febrero, el artista no traía un proyecto que mostrar y ya había una propuesta aprobada. «En ese momento no había nadie de acuerdo porque no era lo acordado y ya se había modificado una vez por petición suya». Y el tiempo apremiaba. La idea no pasó por el Cabildo y Barceló trabajó a contrarreloj siguiendo su impulso creativo, a pesar de que su contrato especificaba que cada paso que diera «necesitaba preceptivamente la aprobación previa del Cabildo».

La promesa de «un mundo submarino que muestra lo que ve alguien a seis metros bajo el agua» se convirtió, según Darder, «en un agua gris oscuro y triste». Patronos y clérigos vieron el resultado y «la insatisfacción era palpable en general, pero ya nada se podía hacer». Darder añade datos: sólo uno de los miembros de la Fundación se mostró entusiasmado y en el seno de los canónigos la cosa no fue mucho mejor.

El mar mediterráneo que iba a filtrarse por los vitrales se tornó en las oscuras aguas africanas del Níger que inspiran al artista. «Esperábamos un mar translúcido, con una luz que no fuera oscuridad. Parece que su mensaje sea que para orar hay que estar en penumbra. Además, que un incrédulo me dé lecciones de oración no lo acabo de entender», añade el deán. «La luz es insuficiente», concluye.

Segunda queja: el Cristo resucitado tampoco se ajusta a las peticiones y al gusto de la curia. Barceló niega una y otra vez que se le pidiera cambio alguno y los que están al otro lado de la mesa le desmienten. Darder confirma lo publicado por EL MUNDO/ El Día de Baleares: en un viaje a Vietri Sul Mare -población napolitana donde creó el mural cerámico-, una delegación le solicitó modificaciones en los atributos y el rostro del resucitado para dotarlo de «una imagen más espiritual y menos pesada». Respuesta del artista a los medios: «No he hecho ningún cambio». Darder contradice la afirmación asegurando que el Cristo tiene «leves retoques en sus partes nobles» y poco más. Por indicación del presidente del Cabildo Catedralicio, Joan Bestard, ha pintado de blanco la figura para suavizar la polémica y, de paso, al resucitado.

(pasa a la página siguiente)

(viene de la página anterior)

El deán -que siempre apoyó la intervención- insiste en que, en conjunto, se trata de «una obra extraordinaria de un autor internacional que supone la entrada del arte contemporáneo en la Catedral». ¿El problema? «El divismo del artista. Es una persona de trato nada fácil que apela a su posición consagrada para no dar explicaciones».

La Iglesia no está por la labor de rasgarse las vestiduras porque Barceló no asistiera a la misa celebrada el viernes con los Reyes para inaugurar la capilla, aunque le reprochan que «los pocos minutos que duró la bendición se los pasara hablando con la Reina». Ya sabían que trataban con alguien declaradamente agnóstico, pero lo de explicar que el Cristo resucitado es un autorretrato, todavía tiene descolocados a los canónigos. «Lo que no acepto es que un ateo, por muy importante que sea, me suplante al Dios que ha eliminado», dice Darder volviendo a la interpretación polémica del Cristo resucitado.

El arte choca con el clero, que no reconoce una imagen de importancia capital en el retablo. «El centro debe ser Jesucristo y me gusta que se represente la centralidad de mi fe de forma sensible para que atraiga la belleza y no ha sido así».

Al margen de las críticas, Darder se muestra «maravillado» por la obra cerámica y entiende que «el incienso y los aplausos vayan para el artista».

 
   
BUSQUEDAS

Otros buscadores
 LA VIDA MÁS FÁCIL
Hemeroteca
Agenda cultural
Cartelera
Restaurantes
De copas
Busca piso
Rutas de viajes
Callejero
Farmacias
Horóscopo
Televisión
Aeropuertos
Estado de la mar
Líneas Marítimas
Teléfonos útiles
Tráfico
Gasolineras
© EL MUNDO / EL DIA DE BALEARES
Política de privacidad