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  Jueves, 1 de febrero de 2007 Actualizado a las 02:27
 

EN VENA
Ya les vale

ROMÁN PIÑA VALLS


Stanislao Dziwisz estuvo pegado a Karol Wojtyla desde 1966 hasta el 2005, cuando murió. Acaba de publicar el libro Una vida con Karol, del que ha trascendido, sobre todo, la anécdota de que Juan Pablo II, tras el cónclave que le convirtió en cabeza de la Iglesia, le susurró en la intimidad a su viejo amigo: «Me han hecho Papa, ya les vale».

A la espera de que Dziwisz nos explique un poco mejor ese comentario del Papa que esquiaba de estrangis, sólo podemos ensayar soluciones al acertijo. «Ya les vale» en principio delata cierta humildad. Un cardenal polaco completamente desconocido, de repente se ve nombrado Papa y se da cuenta de que le ha caído encima un marrón. Asume el encargo pero duda de la capacidad de discernimiento de unos colegas que le han pasado las llaves de Pedro como una patata caliente. Woytila le dijo a Dziwisz, con otras palabras, «no saben lo que hacen, se han vuelto locos, Dios les perdone». Puede que quisiera decirle también, «ahora se van a enterar: habérselo pensado dos veces».

Algo parecido debió pensar Barbie Presidenta cuando el PP, una vez más, le dejó las llaves del Consell de Mallorca: «Menuda panda de blandos, vaya primogenitura que me acaban de dar por un plato de lentejas, pues sí que es fácil apalancarse en el poder, qué resultones que salen los cuatro votos que obtengo, estos del PP me dan lo que pido y encima las gracias, ya les vale».

Miquel Barceló también debió de tirar cohetes cuando supo que unos hombres de Dios le iban a encargar tareas de decorador en un capilla de la Catedral, «a mí, que soy ateo, ya les vale». Cuando Mel Gibson empezó a exhibir La pasión de Cristo, recibió duras críticas desde el sector agnóstico y ateo, mientras los creyentes lloraban de emoción ante la gran pantalla. Esa obra de arte era demasiado gore para contemplarla sin fe. Con la capilla de Barceló va a pasar lo contrario: van a defenderla con más pasión quienes no pisan jamás una iglesia que los usuarios tradicionales. Es demasiado cara para contemplarla con fe. Por supuesto quienes se han pasado la vida denunciando el oro del Vaticano, ahora no tienen nada que objetar sobre los honorarios del artista, cuyo principal mérito ha sido conseguir que unos vitrales del siglo XXI proporcionen menos luz que los del siglo XIX.

Otro que dijo enseguida «ya les vale» fue Santiago Calatrava, cuando se enteró de que iban a plantarle su escultura en la terraza bar de un museo fracasado, Es Baluard. Incapaz de diseñar edificios que no parezcan esculturas, ahora vende esculturas que parecen edificios. El museo de Serra ha apostado definitivamente por el arte de puertas hacia fuera, porque de puertas hacia dentro nadie se animaba a ver lo que hay. Los Reyes mañana vienen a inaugurar los cubos ilegales sobre la muralla, y por la mañana pasan por la capilla, como los toreros. Ya les vale.

 
   
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