Con los grupos establecidos se midió el calcio, fósforo, ácido úrico, oxalato, citratos y magnesio; el pH de la orina y los niveles plasmáticos de calcio, fósforo, ácido úrico y vitamina A. Estos pacientes, según el tipo de cálculo que presentaban, serían distribuidos en dos grupos de 18 miembros cada uno.
El grupo I, formado por pacientes con cálculos de OCM papilar y un grupo II con 18 pacientes con cálculos de OCM no papilar. El doctor Muñoz pudo establecer que en los pacientes del grupo II prevalecían los antecedentes familiares de litiasis renal (55% vs. 33%).
También prevalecían los episodios previos de litiasis renal (67% vs. 39%); las diuresis de riesgo litogénico (33% vs. 22%); la hipertensión arterial (33% vs. 5%); y la hipercalciuria (12% vs. 5%). Por otra parte, este tipo de cálculo era más común en pacientes mayores de 50 años (67% vs. 33%).
En cambio, en el grupo de pacientes con litiasis de oxalato papilar se pudo establecer que los cálculos prevalecían en pacientes más jóvenes de 50 años; en diabéticos (11% vs. 0%); en pacientes con hiperuricemia (17% vs. 12%) y con exposición a substancias tóxicas (33% vs. 11%). Por otra parte, el estudio mostró que en ambos grupos se presentaba un déficit significativo de inhibidores como el citrato (28% de los pacientes de cada grupo); y del consumo de fitato (40% de cada grupo). También eran más comunes en ambos grupos los pacientes de sexo masculino, en una relación respecto al femenino de 3 a 1.
En caso alguno el estudio no mostró casos de hipercalcemia, déficit plasmático de vitamina A o diferencias en el consumo de tabaco entre ambos grupos. La investigación del doctor Muñoz, es uno de los escasos estudios entre los dos tipos de litiasis de oxalato cálcico monohidratado e indica que efectivamente hay una disparidad de los factores responsables.