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  Jueves, 1 de febrero de 2007 Actualizado a las 01:56
 

El TSJIB advierte que nadie ha pedido las pulseras antimaltrato

Los jueces no han recibido ninguna solicitud del Ministerio Fiscal ni de las acusaciones particulares para aplicar los brazaletes de detección


L. R.

PALMA.-El Tribunal de Justicia de Baleares se pronunció ayer sobre la alarma social creada tras el doble crimen de Sont Gotleu y la ausencia en el uso en la Isla de las pulseras detectoras de aproximación.

Y es que la víctima, Olimpia Ketty, había presentado una denuncia por malos tratos contra su marido y presunto asesino. La mujer fallecida también había logrado una orden de alejamiento de 500 metros de su agresor. Sin embargo, ni su defensa, ni el Ministerio Fiscal habían solicitado nunca una pulsera detectora.

Ante este hecho, la Sala de Gobierno del TSJIB emitió ayer un comunicado en relación a las pulseras detectoras de aproximación y su uso. La nota recordaba que en su momento «se constituyó una Comisión de seguimiento para analizar la aplicación de esta medida, sin que conste que algún juez haya rechazado solicitud alguna del Ministerio Fiscal ni de las acusaciones particulares para que se apliquen las pulseras». En otras palabras, aún no se han estrenado en Baleares porque nadie las ha solicitado.

Los jueces aún no han impuesto ninguna de las pioneras 25 pulseras antimaltratadores de las que disponen desde el pasado mes de octubre. Unas pulseras que cuentan con una efectividad probada del 100 %. El kit anti-maltrato se compone de un total de siete aparatos distintos: tres para el agresor y otros cuatro para la víctima. Se trata de dos unidades de localización, un brazalete con aspecto de reloj, una terminal GPS y dos repetidores de transmisión. La consellera de Presidència, Rosa Puig, presentó el pasado 16 de octubre la medida. La potestad de obligar a un agresor a llevar el brazalete corresponde a los jueces, no al Govern. Es por ello que el Ejecutivo balear se limitó a adquirir los dispositivos de prevención de las agresiones. Quienes deben solicitarlo y aplicar la medida son los jueces a petición del Ministerio Fiscal o las acusaciones particulares.

El kit antimaltratos es un complejo sistema que cuenta con siete aparatos distintos. Tres son para el agresor y los cuatro restantes para la víctima. Se trata de dos unidades de localización, un brazalete con aspecto de reloj, una terminal GPS y dos repetidores de transmisión.

El agresor debe llevar permanentemente el brazalete y un transmisor de aspecto parecido a un móvil que localiza en todo momento el lugar en donde está. La pulsera, que puede colocarse en la muñeca o el tobillo, transmite constantemente una señal de radio que es detectada tanto por su propio aparato transmisor como por el dispositivo que lleva consigo la víctima. Si el maltratador abandona el localizador y lo separa más de 20 metros del brazalete, salta una alarma en los servicios de emergencias del 112. Del mismo modo, si se quita la pulsera, los equipos de seguridad también lo detectan. El kit del agresor cuenta además con un repetidor de proximidad para liberarle de la obligación de llevar encima el transmisor cuando está en su casa. Por su parte, la víctima debe tener siempre consigo una unidad de notificación portátil, que tiene un aspecto parecido al de un busca.

Este aparato detecta la proximidad del agresor y se lo comunica a la víctima mediante sonido, vibración y un texto en la pantalla. Cuando esto sucede, la maltratada debe accionar una terminal GPS, con la que se puede poner inmediatamente en contacto con el 112, que manda seguidamente un coche patrulla al lugar donde se encuentre. La víctima dispone de un teléfono fijo que detecta la aproximación del agresor, avisa acústicamente a la víctima y notifica al 112 las situaciones de peligro. Cuenta también con un repetidor de proximidad que aumenta el alcance de detección de la cercanía del agresor.

 
   
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