M. A. R.
«Soy una persona muy
curtida en mil y una batallas políticas»,
recordó ayer Grosske, «y no se me pasa por
la cabeza dimitir, porque no quiero darles
ese gusto», afirmó al ser preguntado si se
plantea renunciar a ser candidato a la
Alcaldía de Palma. Durante la rueda de
prensa, Grosske no pudo aclarar si la
piscina de 24 metros cuadrados que existe
en su chalé fue construida legalmente, con
las correspondientes licencias municipales.
«Como la finca era una explotación agrícola
de regadío», explicó, «[al comprarla] me
encontré un estanque con depuradora. Pese a
no tener la obligación legal, yo dije 'esto
técnicamente es una piscina y quiero que
tribute como una piscina'. Ahora pago más
IBI y recibo las castañas igual. Ya
no sé que tenía que hacer, pero puedo
demolerla».
Durante la rueda de
prensa, la número 2 de su
candidatura, Nanda Ramon, afirmó que
quienes critican a Grosske sólo pretenden
«debilitar la democracia». Y aprovechó para
justificar el fracaso de la candidatura de
Progressistes al Congreso de los Diputados
que ella misma encabezó en 2004: «Padecí
una campaña electoral en la que fue muy
difícil hablar de política porque nos
veíamos obligados continuamente a desmentir
informaciones interesadas». Por su parte,
el coordinador de Els Verds que tiene una
casa en medio de la playa en Alcúdia,
Miquel Àngel Llauger, advirtió que el PP
«prepara la campaña electoral más sucia de
la democracia».
Grosske dijo que
espera que el inspector municipal visite
«cuanto antes» su casa para demostrar que
los 680 metros cuadrados ya estaban
construidos cuando compró el inmueble y él
no ha hecho ninguna obra ilegal de
ampliación.