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EL MUNDO OPINA
Una extraña decisión
Desde el respeto que siempre nos merecen
las actuaciones de la Justicia no seríamos
sinceros si negáramos nuestra extrañeza
ante un auto de estas características. En
primer lugar porque revoca el auto del
pasado 13 de diciembre por el que el juez
Latorre dejaba en libertad provisional a
Hidalgo y Gibert. En segundo, porque el
encarcelamiento a día de hoy de los dos
principales imputados en el caso Andratx
parece innecesario: ha pasado tiempo
suficiente -más de dos meses- como para
incautarse de cuanta documentación fuera
necesaria así como de tomar declaración a
los testigos que se ha estimado relevantes.
En tercer lugar, por lo que supone de
desautorización al juez instructor, Álvaro
Latorre, cuya actuación ha sido hasta el
momento impecable. Y en cuarto extremo
porque, sin aportar nuevos detalles acerca
del supuesto comportamiento delictivo de
los imputados, reaviva políticamente a tres
meses de las elecciones un caso que hasta
ahora, para mantenerse en el candelero,
había necesitado de la publicación de
algunas partes de la instrucción judicial
que estaban bajo secreto de sumario o de
las más variopintas interpretaciones de
algunos pinchazos telefónicos. Aun
partiendo de la base del indiscutible
prestigio de los magistrados firmantes la
música de este auto es, cuando menos,
extraña. Máxime si tenemos en cuenta que no
han aparecido nuevos delitos de
enjundia.
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