El Zaragoza parece predestinado a ser
la bestia negra del Barça en la Copa.
Anoche abandonó el Camp Nou con un botín
que podría serle suficiente para alcanzar
las semifinales y, sobre todo, volvió a
poner en evidencia la crisis deportiva del
equipo de Rijkaard. 0-1, con gol marcado
por Diego a los 77 minutos, y todo
pendiente de lo que suceda en La Romareda
en el partido de vuelta en dos
semanas.
Por otro lado,
Sevilla y Betis abren esta noche, en el
Sánchez Pizjuán, la trilogía de derbis que
completarán en apenas un mes. El choque
prevé sorpresas desde el mismo momento en
que se rellenen las alineaciones. Se trata
de un partido tan condicionado por la
liturgia del derbi como por las urgencias
ligueras. En esta ciudad parecería una
herejía descuidar tal duelo, aunque se
jugara en un torneo de solteros contra
casados. Pero ambos equipos han supeditado
su futuro en la Liga. Al Betis le puede ir,
simplemente, la vida en el
descenso.
En el Sevilla,
obstinado en alcanzar la
'Champions', parecen contar con
mayor margen de maniobra. Juande Ramos ha
mostrado un tono optimista y ha adelantado
que saldrá al ataque con su equipo de gala,
en el que recupera a Poulsen, Renato,
Escudé y Jesús Navas, tras reservarlos el
pasado domingo frente al Levante. También
vuelve Luis Fabiano, concluida su sanción
por los polémicos guantazos que se dio con
Diogo.