Hemeroteca Agenda cultural Cartelera Titulares

Tienda Restaurantes De copas Loterías
 BALEARES
 24HORAS
 Opinión
 Illes Balears
 Palma
 Menorca
 Part Forana
 Deporte
 Cultura
 Ibiza y
 Formentera
 SUPLEMENTOS
 La Economía
 Balear
 Fora Vila Verd
 EDICIÓN
 NACIONAL
 España
 Internacional
 Economía
 Deportes
 Cultura
 Ciencia
 Tecnología
 60 segundos
 Edición
 impresa
 Catalunya
 Madrid24horas
 OTROS
 Fotos del día
 Álbum
 Vídeos
 
  Martes, 30 de enero de 2007 Actualizado a las 01:35
 

EN VENA
El queso de Grosske

ROMÁN PIÑA VALLS


Mira que me cae bien Eberhard Grosske. Ya lo he escrito varias veces aquí, pero a este aspirante a alcalde de Palma le tengo el cariño que hace el roce. Lo he rozado poco en directo, pero desde hace diez años anda incorporado a mi bagaje sentimental. Es un compañero de viaje, una luz en el camino. Él nos enseñaba ya hace lustros las canas que nos saldrían a nosotros. Sentí por él la piedad que despiertan los perseguidos cuando me enteré de que en un pueblo de la Mallorca profunda, ciertos obreros apostados a la barra del bar llamaban grosske al camarero, que era de derechas, para fastidiar. Y con esa deriva del lenguaje, grosske pasó a significar algo así como «pardillo». Lo cuento en Un turista, un muerto.

Grosske, creo recordar, ha sido elogiado varias veces en este periódico por sus métodos originales. Otras veces fue noticia por sacar una foto del Rey de su despacho de conseller, o por robar un cuadro en Cort, aunque en broma. Personalmente me da alegrías cuando apuesta en verde y me da disgustos cuando asume discursos nacionalistas. Ahora que en los papeles ha salido mucho su chalé, su blog está al rojo vivo. Lo de menos es que la casa de Grosske mida 600 metros porque las informaciones han servido para darnos a conocer otras cosas de más interés. Mismamente que quien aspira a alcalde de Palma vive en Sencelles. Un político verde no puede vivir en Sencelles y coger el coche cada día para ir al trabajo. De poco sirve vivir en pobre, pongamos en la copa de un árbol o debajo de un puente, ir de verde, si los votos te obligan a contaminar ese territorio sagrado que dices proteger.

Me parece maravilloso que Grosske viva en un chaletazo con piscina, y además cuidando de su madre, siempre y cuando, caso de ser alcalde, dirija el destino de Palma vía Internet, sin salir de su casa. Grosske puede ser el primer alcalde sostenible de la historia. Tiene a su favor que no le van los trajes con corbata, y que ese papel de marioneta al que se ven abocados los alcaldes, no parece plato de su gusto. A Eber, como le llaman sus amigos del Bloc, no nos lo imaginamos de tertuliano fijo en una radio, ni bailando ball de bot, ni entregado a una vida social intensa por exigencias del cargo. No lo vemos comiendo con Pedro Serra en Es Baluard concretando los últimos flecos de alguna prebenda imperdonable.

Dan igual los papeles del catastro y los certificados que quitan o ponen metros cuadrados a su chalé. Grosske no tiene una casa, sino un chalé en porciones, o sea, un queso. Como El Caserío. Lo que ha de costar pasar la fregona por tanto piso. Si fuese de UM, su chacha cobraría de la piñata. No te enfades, Eber, pero deberías presentarte a alcalde de Sencelles.

 
   
BUSQUEDAS

Otros buscadores
 LA VIDA MÁS FÁCIL
Hemeroteca
Agenda cultural
Cartelera
Restaurantes
De copas
Busca piso
Rutas de viajes
Callejero
Farmacias
Horóscopo
Televisión
Aeropuertos
Estado de la mar
Líneas Marítimas
Teléfonos útiles
Tráfico
Gasolineras
© EL MUNDO / EL DIA DE BALEARES
Política de privacidad