JUAN RIERA ROCA
PALMA.- El
Gobierno central no pondrá trabas a la
iniciativa del Govern balear de asemejar
los supermercados, tiendas en gasolineras,
almacenes y otros comercios en zonas
turísticas a «establecimientos hosteleros»
posibilitando de ese modo que vuelvan a
vender tabaco a través de máquinas
expendedoras.
Ésta es al menos la
percepción que se llevaron los
representantes de la Asociación de
Comerciantes y Empresarios de Empresas
Turísticas (Acotur), presidida por José
Tirado, que mantuvieron ayer por la mañana
un encuentro con el delegado del Gobierno
en Baleares, Ramon Socías.
«Ramon
Socías se mostró muy favorable a la idea»,
dijo ayer José Tirado, quien comentó que se
notaba que Socías estaba ya «en campaña».
Esta entrevista era el modo de hacer llegar
desde Baleares la petición de licencias
para comprar máquinas de tabaco a la
oficina del Comisionado del
Tabaco.
Este comisionado, que depende
del Ministerio de Economía y Hacienda, no
tiene una oficina en Baleares, de modo que
los empresarios necesitaban el informe
favorable del delegado del Gobierno como
interlocutor ante este departamento para la
obtención de los mencionados
permisos.
Los contactos entre Acotur
y el Gobierno central derivan de la
iniciativa del Govern balear que atendiendo
las peticiones del sector y con el apoyo de
todos los partidos con representación
parlamentaria, aprobaron una norma para
reducir las restricciones a la venta de
tabaco en comercios.
La Ley
Antitabaco que entró en vigor el 1 de enero
de 2005 para todo el conjunto de España
prevé que sólo se pueda vender tabaco en
estancos y en bares y kioscos mediante
máquinas expendedoras. La ley deja fuera a
un sector comercial que hasta hace poco
había subsistido gracias a la venta de
tabaco.
Este sector es el de los
comercios turísticos, es decir, tiendas
anexas a gasolineras, licorerías,
supermercados y almacenes ubicados en zonas
turísticas gran parte de cuyo negocio venía
descansando sobre la venta de tabaco a los
turistas durante las temporadas altas de
cada año.
Tal como ha explicado
Tirado en reiteradas ocasiones, los menores
precios del tabaco en España hacían que
muchos turistas aprovecharan sus estancias
en las Islas para comprar gran parte del
tabaco que consumirían el resto del año.
Con la Ley Antitabaco los comercios
perdieron ese negocio.
Cuestión de
subsistencia
Y de creer al sector
que representa Tirado, no es cuestión de
perder una parte de las ventas, sino la
parte más importante, por lo que desde el
primer día de 2006 los comerciantes se
movilizaron en vista de las excepciones que
consintió el Gobierno central (como por
ejemplo toda la zona de
Canarias).
Tras negociar con todos
los sectores y estamentos implicados, los
comerciantes lograron un compromiso del
presidente del Govern, Jaume Matas, que se
ha visto sustanciado en la Ley de
Acompañamiento de los Presupuestos
Generales de la CAIB para el año
2007.
La iniciativa legislativa
consiste en equiparar este tipo de
comercios en zonas turísticas a lo que la
Ley Antitabaco incluye dentro del paraguas
de «análogos» a los bares, restaurantes y
hoteles donde sí se permite la venta de
tabaco a través de máquinas
expendedoras.
Con esta nueva
catalogación, los comercios turísticos se
consideran «análogos» a los
establecimientos hosteleros donde la ley sí
permite la venta de tabaco. Pero para
utilizar este derecho hace falta una
licencia para comprar las máquinas. Esta
licencia la entrega el Comisionado del
Tabaco.
Comprar
máquinas
«Son muchos los
empresarios del sector -decía ayer José
Tirado- que quieren comprar ya las
máquinas. Sin embargo, necesitamos las
licencias para comenzar a vender. Socías
nos dijo que es buena señal que el
comisionado no haya presentado por el
momento recursos a la nueva legislación
balear».
En cualquier caso, la venta
desde máquinas es un «tercer premio» para
este sector, tal como lo expresaba ayer
Tirado, ya que su verdadero negocio estaba
en vender unas cantidades de tabaco que con
máquinas será difícil igualar. «Al menos
servirá como producto gancho»,
comenta Tirado.
No alcanzar una
solución a este problema, aseguran desde el
sector, podría tener como consecuencia
directa el cierre de muchos
establecimientos de estas características,
que según fuentes del propio sector, se han
visto privados de una de sus líneas de
negocio sin tiempo para reconvertirse a
otra actividad.