JUAN RIERA ROCA
GUILLERMO DE
OLEZA
PALMA.- Alec Reid, el sacerdote
irlandés que se ha convertido en el icono
del diálogo casi a cualquier precio
con las bandas terroristas, está siendo
estos días el centro de sendas
celebraciones aparentemente sin relación,
pero claramente vinculadas con el entorno
cada vez más radical de Baleares: el Dia
Escolar per la Pau i la No-Violència, la
reivindicación del colectivo Salvem la Real
y una concentración en pro del diálogo con
ETA, pese a los muertos de
Barajas.
Reid llegó a Palma el lunes
e hizo acto de presencia en la salida de la
XXI Marcha a la Real, actividad
reivindicativa (organizada originariamente
por el PSM y en la que ahora ha tomado el
relevo el Bloc) de apoyo a las
reivindicaciones de la plataforma Salvem La
Real. Reid dijo en la plaza de Cort que no
participaría en la marcha porque no se
encuadraba en ningún partido político, pero
la apoyó con su presencia.
Una
presencia que, además, había sido
publicitada desde la izquierda radical,
aunque señalando que el sacerdote
participaría en la marcha y acudiría luego
al Monasterio de la Real donde impartiría
una conferencia. En el último momento se
cambió el emplazamiento de la charla, tal
vez por la escasa relación real existente
entre la «lucha» de Salvem la Real y el
proceso de paz entre la ETA y España o
entre el IRA y Gran Bretaña.
Hoy está
previsto que Alec Reid reciba uno de los
premios o reconocimientos que cada año
entrega la ONG Drets Humans, vinculada a la
Iglesia, aunque suele actuar bastante
por libre, con motivo de la fiesta
(el Dia Escolar per la Pau i la
No-Violència) en la que se conmemora el
aniversario de la muerte de Gandhi. La
conmemoración, en la que se espera reunir a
más de 1.700 escolares, no está exenta de
polémica.
Lo más extraño es que la
convocatoria del acto en el que se
reconocerá el trabajo de Reid se ha
anunciado en una nota de prensa con
cabecera de la Secretaría de Comunicación
del Obispado de Mallorca. ¿Apoya el
Obispado el reconocimiento a Reid? Alfredo
Miralles, párroco de San Sebastián se
mostraba ayer desconcertado.
Por un
lado -decía Miralles- no le sorprendía que
Drets Humans, integrado por gente
nacionalista y radical, diera un premio a
Reid. Sí le extrañó el paraguas del
Obispado: «¿Le habrán metido un gol al
bisoño equipo de prensa del vicario general
Lluc Riera?»
Momentos
tensos
Reid ha declarado, en una
entrevista que publica hoy EL MUNDO en la
página 33, que «ETA atentó en la T4 de
Barajas al no cumplir el Gobierno con lo
que había prometido», lo que muestra
claramente su
posicionamiento.
El año pasado
Drets Humans ocasionó momentos de tensión
cuando representantes de la Conselleria de
Educación que habían sido invitados a
efectuar la entrega de premios con motivo
de esta jornada se dieron cuenta de que uno
de los galardonados era Salvem la Real, un
colectivo que se ha caracterizado por
atacar con furia al PP.
De hecho, la
oficina de la directora general de
Innovación de la Conselleria de Educación,
emitió una nota en la que se rechazaba
cualquier apoyo al premio entregado aquel
día. La directora general, Joana Rosselló,
dijo tras el acto que «no puede ser que nos
utilicen, y no puede ser que se diga
delante de 3.000 niños de 26 colegios que
la Plataforma Salvem la Real es un ejemplo
de pacifismo y valores
humanos».
¿Salvem la Real pacifista?
El pasado 19 de agosto, en un acto de
protesta convocado por esta plataforma en
la Romeria de Sant Bernat, grupos de
radicales insultaron y golpearon a
concejales del PP.
En ese acto
estaban presentes miembros del grupo
radical Maulets (émulos de la juventud
abertzale del País Vasco). Por cierto que
esta tarde, a las 20.30, pocas horas
después de haber distinguido a Reid,
el Colectivo de Solidaridad con Euskal
Herria y, de nuevo, Drets Humans, se
concentran en la Plaza de Cort bajo el lema
Diálogo ya, sin excepciones, en pro
de retomar el diálogo con ETA. Esta
concentración cuenta con el apoyo nada
menos que de los Maulets, los mismos de las
algaradas del 19 de agosto, los que
insultaron, escupieron y empujaron a la
gente en la Ofrenda Floral al Rey Jaime I
el pasado 30 de diciembre.
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