M. A. RUIZ
PALMA.- La Obra
Cultural Balear (OCB), que sin duda es la
asociación más combativa con la política
lingüística del Govern de Matas, recibe
anualmente al menos 200.000 euros de las
arcas de la Generalitat
catalana.
Aunque el fenecido
Tripartito de Pasqual Maragall se mostraba
incluso más generoso con esta entidad que
el actual Ejecutivo de José Montilla, a
quien sus propios socios de gobierno no han
dudado en calificar de charnego por
haber nacido en Córdoba.
La OCB firmó
en octubre de 2004 un convenio con el
Departamento de Presidencia de la
Generalitat que le reportó unos ingresos de
240.404 euros (casi 40 millones de pesetas)
destinados teóricamente al «fomento y la
promoción de la lengua y la cultura
catalanas» en Baleares.
Tan sólo
cinco meses antes, en mayo de 2004, la OCB
había perdido una de sus principales vías
de financiación, cuando Maragall entregó al
Govern la gestión directa de la señal de
TV3 en Baleares, que durante 19 años venía
gestionando Voltor a cambio de sustanciosas
subvenciones del Consell de Mallorca y de
la Comunidad autónoma.
Los 240.404
euros otorgados por la Generalitat a la OCB
en 2004 se han visto reducidos ahora a
200.000 euros en la convocatoria de
subvenciones aprobada el pasado mes de
noviembre por Montilla.
A estas
cantidades hay que añadir los 134.000 euros
(22 millones de pesetas) que, como ha
informado EL MUNDO/El Día de Baleares, la
Obra Cultural de Baleares (OCB) ha cobrado
de las arcas del Consell de Mallorca en tan
sólo dos años (67.000 euros en 2005 e
idéntica cifra en 2006).
Con la
'TeleMunar'
La asociación que
preside Jaume Mateu le ha agradecido el
favor a Munar difundiendo un comunicado y
una circular a todos sus socios en la que
expresa su apoyo a la Televisió de Mallorca
creada por el Consell. Según la OCB, la
TeleMunar es «una televisión pública
íntegramente en catalán con claros
propósitos de comprometerse en la promoción
de nuestra cultura y nuestra lengua, [por
lo que] creemos adecuado darle nuestro
apoyo para que su recepción llegue a todos
los puntos de la isla».
Estas
elogiosas frases hacia el invento
televisivo de Munar contrastan con la dura
campaña desarrollada por la asociación
catalanista contra la radio y televisión
autonómica de Baleares, IB3. En diciembre
de 2004, cuando la televisión dirigida por
María Umbert aún no había comenzado a
emitir, el entonces presidente de la OCB,
Sebastià Frau, afirmaba que IB3 «se ha
configurado como un instrumento
propagandístico y no como un medio de
difusión plural, participativo y
democrático».
«La nueva televisión»,
añadió Frau durante la entrega de los
Premis 31 de Desembre, «no difundirá ningún
proyecto auténtico de país ni formará en su
seno la vocación de ser el instrumento
delantero para la recuperación de la lengua
y la cultura propias», aseguró. En el mismo
acto, el presidente de la OCB denunció que
la política lingüística del Govern «tiende
a la marginación del catalán» y pidió al
president Matas que «la lengua deje de ser
agredida».
Unas críticas que se
repitieron, con pequeños matices, durante
la Nit de la Cultura celebrada el pasado
mes de diciembre en Alcúdia. Durante su
discurso, el nuevo presidente de la OCB,
Jaume Mateu, sostuvo que las Islas Baleares
«están en estado de emergencia civil»,
debido al «atropello a la enseñanza en
catalán» y a la «anormalidad» con la que el
Govern trata la lengua y la cultura del
archipiélago.
'Apartheid'
lingüístico
Mateu acusó al
Gabinete de Matas de pasar de «la dejadez
no escrita del pasado» respeto a la
identidad propia de Baleares al «ataque
indisimulado y desacomplejado» al marco
legislativo relativo a la normalización del
catalán.
«De la perversión legal han
hecho costumbre», remarcó el presidente de
la OCB, quien hizo hincapié en el propósito
de esta entidad de «desarmar tanto el
apartheid lingüístico como el desprecio»
hacia la cultura catalana que a su juicio
está impulsando el PP.
No todas las
asociaciones regadas con dinero público de
la Generalitat se dedican activamente al
acoso y derribo del Govern de Matas. El
Instituto d'Estudis Eivissencs ha recibido,
entre otros reconocimientos, el Premi 31 de
Desembre de la OCB (1990), la Cruz de Sant
Jordi otorgada por la Generalitat en 1992 y
la Medalla de Oro de Baleares, concedida
por el Govern del Pacte en 2001.