| |
|
EL MUNDO OPINA
Esto no es Cataluña
El movimiento pancatalanista
centralizado en Cataluña siempre ha dado
magnánima cobertura a los otros
catalanes que viven en Valencia, en
Baleares y en las regiones pirenaicas
francesas de Rosellón y Cerdaña. Pecan de
ingenuos quienes piensan que es legítimo el
pretexto, «difundir y dar prestigio a la
cultura, la lengua y la identidad catalana
dentro de su ámbito lingüístico», bajo el
cual la Generalitat catalana riega
copiosamente a sus otros catalanes.
Al igual que el paneslavismo y el
pangermanismo decimonónicos o el
panserbismo de los años noventa, el
pancatalanismo también aspira a articular
un proyecto político con el único propósito
de construir una nación, la Gran Cataluña,
cuya identidad, cultura y lengua sean la
catalana. Pero a la gravedad de una
intromisión en toda regla que cuestiona
sólo con su presencia la legitimidad de la
autonomía política de las Islas Baleares se
suma además la evidencia de que las
asociaciones subvencionadas son plataformas
que combaten las políticas, no sólo
lingüísticas, del legítimo Govern de les
Illes Balears
|
|
|
| |
 |
|
|
|