PALMA.- El Drac Palma/Club Voleibol
Pòrtol se enfrentará mañana miércoles al
Buducnost Podgoricka de Serbia en el
Polideportivo de Son Moix, donde estará en
juego el liderato del Grupo A de la Liga de
Campeones.
El equipo mallorquín es el
líder a falta de una jornada, e incluso una
derrota por la mínima le aseguraría la
primera plaza. Sin embargo, el Drac Palma
saldrá dispuesto a obtener la octava
victoria de la liguilla en diez partidos,
según un portavoz de la entidad.
Por
su parte, el Buducnost apura sus
posibilidades de clasificación, ya que debe
ganar y esperar un descalabro del Lokomotiv
ruso o el Tours francés en sus respectivas
canchas. El Drac suma un triunfo más que
los galos, los únicos que le pueden
arrebatar el liderato. La diferencia de
sets es de +10 para el Drac Palma y +6 para
el Tours. Si estos últimos se imponen 3-0
en casa ante el Evivo Düren igualarán a los
mallorquines en victorias con +9 de
coeficiente, por lo que los de Méndez
necesitarían endosarle dos sets al
Buducnost para quedarse también en
+9.
En ese caso, empatados a triunfos
y diferencia de sets, las dos victorias del
Drac Palma sobre el Tours en la competición
le otorgarían la primera plaza al conjunto
mallorquín.
En cualquier caso, los
jugadores locales saltarán a la pista sin
pensar en las matemáticas y con la única
idea de brindar una nueva alegría a sus
aficionados. De hecho, confirmar el primer
puesto en la clasificación del grupo A no
asegura un rival más asequible en los
octavos de final. Si todo marcha bien
mañana por la tarde, el equipo de Marcelo
Méndez debe ser uno de los cuatro cabezas
de serie en el sorteo que se celebrará en
Luxemburgo el próximo jueves. Pero esto no
supone medirse a un rival asequible, porque
puede caer en suerte un segundo o tercer
clasificado de otro grupo. Esto marca una
amplia horquilla que lleva desde conjuntos
a priori más sencillos como el Levski
búlgaro o el Belchatow polaco hasta los
temibles conjuntos italianos, encabezados
por el actual campeón, el Treviso. Sea como
fuere, el Drac Palma no teme a ningún rival
porque asume que, tarde o temprano, habrá
de encontrarse con los máximos
favoritos.