No pasa nada. Mejor marcharte que
esperar a que te echen. Y sobre todo, mejor
marcharte antes de que te eche un pacto de
hienas, buitres y otros bichos carroñeros,
un pacto solamente firmado para conseguir
tu destierro, solamente posible cuando
quienes lo constituyen no tienen ningún
respeto por las reglas del
juego.
Eduardo Inda el domingo
hablaba de un juramento pendiente de
Jaume Matas: el de no pactar en
ningún caso con UM en la próxima
legislatura. Ésa sería una maniobra
arriesgada y puede que eficaz. Pero hay
otra alternativa más audaz, un golpe de
efecto. Renovar de arriba abajo el cartel
electoral del PP: presentar a presidente de
la comunidad a un líder completamente
desconocido, y con él a un equipo de
gobierno que defienda las posiciones
tradicionales del PP pero no haya tocado
jamás personalmente el poder. Es el momento
de una renovación radical. Es el momento de
que la sociedad balear en general y el PP
en particular agradezcan sinceramente a
Matas y Cia. sus labores prestadas, y
aparezca milagrosamente una generación de
políticos dentro del mismo PP que puedan
presumir de un valor en alza, algo que
ahora sólo puede exhibir Albert
Rivera: un pasado sin sospecha de
corrupción, y lo que es más importante,
libertad total, un futuro sin hipotecas,
sin miedos ni favores que devolver a
extraños compañeros de viaje.
¿Por
qué? Porque para muchos sólo un PP
completamente renovado, que no haya jamás
estrechado la mano infectada de Munar, que
no haya nunca negociado prebendas y
sillones, que no le tenga miedo a este
cónyuge psicópata que Matas tiene
hospedado, es capaz de darle la espalda a
UM. Alguien joven, nuevo, que acabe de
llegar, con las manos limpias y ajeno al
clima de mafia que ha podrido la política
balear, puede librarnos del personaje más
atrabiliario que hemos tenido en la
historia de Mallorca y a su corte de
garrapatas.
La cuestión es que la
mayoría vota al PP, pero el PP de Matas no
es capaz de dirigir esta comunidad sin la
presencia de Barbie. En Balears de Bon
Dematí, el programa de IB3 de Àngela
Seguí, se preguntaban ayer los tertulianos
cómo es posible que PP y PSOE no lleguen al
acuerdo de pactar en ciertos asuntos, y
prefieran hipotecarse con el pacto infame
con UM, a tan alto precio. Es decir, ¿por
qué no gobernar en minoría y contando con
el segundo partido más votado? Me temo que
si unos y otros pactan una y otra vez con
la mujer más rica de Mallorca es por una
sencilla razón: no buscan hacer una
política concreta, servir a los ciudadanos
de la manera más honrada, sino solamente
cargos y casillas en el tablero del poder.
Dicho de otro modo, trozos del pastel. Unos
trozos que se come cada uno en soledad,
porque la cosa pública no es una
responsabilidad, sino una mina inagotable
que hay que saquear.