MARTA CUNILL
MAÓ/MAHÓN.- Un hedor
desagradable y agua teñida de marrón. Este
era el aspecto que ofrecía ayer por la
mañana la colársega del puerto de Maó. La
obstrucción de una cañería provocó que un
vertido de suciedad llegara al mar. El
Ayuntamiento aseguró ayer por la noche que
las aguas no contenían ningún «elemento
pesado o contaminante. Sólo eran aguas
sucias».
La teniente de alcalde de
Ciudad y Medio Ambiente, Gari Petrus,
explicó ayer el deteriorado material de la
cañería fue la causa de la obstrucción del
conducto que conecta el que procede de Maó
con el que procede de Es Grau. Ante la gran
cantidad de suciedad, la cañería rebosó y
el vertido quedó esparcido por la
colársega.
Para solucionarlo, el
Ayuntamiento de Maó propuso a Autoridad
Portuaria, administración competente en el
puerto, levantar el asfalto para arreglar
la cañería deteriorada e impedir así nuevos
vertidos. Según explicó Gari Petrus, el
ente portuario aceptó la propuesta. El
arreglo del conducto empezó ayer por la
noche y Petrus confía en que los trabajos
estén terminados durante el día de
hoy.
«Aguas
sucias»
Respecto a la suciedad,
ésta no será recogida. Y es que Petrus
señaló que, al tratarse tan sólo de «aguas
sucias», se confía en que la propia sal del
mar acabe por diluir el vertido. La
teniente de alcalde de Ciudad y Medio
Ambiente quiso lanzar un mensaje de
«tranquilidad» ante la seguridad de que el
vertido no contenía «elementos pesados ni
contaminantes».
Sin embargo, en un
primer momento, desde el Ayuntamiento se
temía que la mancha marrón que inundó la
colársega del puerto de Maó podría proceder
de vertidos ilegales al alcantarillado por
parte de alguna persona, entidad, fábrica o
comercio del polígono industrial de la
ciudad.
Y es que en noviembre de
2005, y como consecuencia de la lluvia, la
bomba que traslada el agua del
alcantarillado a la depuradora no dio
abasto. El sistema de propulsión sufrió una
avería y el agua que llegó al puerto de Maó
contenía, además de restos de suciedad
varia, aceite y combustible.