Sólo le faltaba la montera en la mano,
como buen debutante en la plaza. Ramón
Calderón llegó al FORO de EL MUNDO/El Día
de Baleares con rictus serio en la forma y
en el fondo. La maraña de periodistas y
reporteros gráficos le hizo entender de
inmediato que estaba ante un reto con
mayúsculas. Después de una semana cargada y
tensa, el presidente del Real Madrid arribó
a Mallorca para llevarse los tres puntos
del ONO Estadi, el apoyo de los peñistas de
la Isla y el honor de pasar por el FORO de
EL MUNDO de Baleares. Enfundado en un traje
azul marino con camisa azul, al estilo
J.F.K., transmitía concentración, confianza
en sus posibilidades y el arrojo necesario
para torear morlacos de muchos quilos. Será
la herencia de la saga de los Calderón, que
ha dado insignes personajes históricos a su
ciudad natal, Palencia. El presidente de
«esta empresa que vende intangibles» dedicó
su conferencia a hablar del otro Madrid, de
ese «modelo mediático que hay que mantener
aunque sea difícil». Minutos antes, el
director de EL MUNDO/El Día de Baleares,
Eduardo Inda, había repasado
detalladamente los precedentes que
multiplicaron la relevancia de la
conferencia de ayer y aconsejó a Calderón
mantener esa línea firme con el
vestuario.
Las conversaciones en los
corrillos previos navegaban entre las
críticas más ácidas a su labor desde su
polémica llegada a la presidencia de Real
Madrid el pasado mes de julio y la defensa
a ultranza de sus fichajes y de la
«operación limpieza de galácticos». Y es
que Calderón ha levantado pasiones y odios
desde que el día 2 de julio tomó las
riendas del que la FIFA ha considerado el
mejor club del siglo XX. Sin embargo, la
mayoría de los presentes se guardaba su
opinión y prefería no mojarse en los temas
más candentes que rodean al directivo
blanco. Aficionados casi todos del Real
Madrid, preferían conversar sobre la
victoria del pasado domingo en el ONO
Estadi o, más en general, sobre el juego
del equipo de Fabio Capello. Y aquí de
nuevo hubo dos bandos, porque el técnico
italiano también tiene forofos y contrarios
con las fronteras muy marcadas.
Uno
de los que más disfrutó hablando de su
Madrid fue el teniente de alcalde de
Deportes en el Ayuntamiento de Palma,
Rafael Durán, gran aficionado
blanco. El ambiente era perfecto para ello,
porque la gran mayoría de los presentes no
tenía ni una gota roja en la sangre.
Parafraseando una novela de Javier Marías,
allí casi todos los corazones eran blancos,
empezando por el director de esta casa,
confeso madridista. A pesar de todo,
también se coló más de un espía del
enemigo, como el jefe de Deportes de EL
MUNDO/El Día de Baleares, Tomeu Maura, y el
subdirector de El Tirachinas de la
Cadena Cope, José Miguélez,
seguidores del Atlético del Madrid. Ellos
comandaron la legión de periodistas que no
quiso perderse la posibilidad de que Ramón
Calderón volviese a solucionar los
titulares de toda la semana. Allí estaba la
directora de IB3 Televisión, María
Umbert, o el director de EL MUNDO
Televisión, Melchor Miralles.
También había una buena sarta de
periodistas llegados de la Península, esa
prensa de Madrid que ha exprimido las
declaraciones de Calderón durante toda la
semana para llenar las portadas y las horas
de radio. Tal capacidad de convocatoria
demuestra la fuerza de un presidente del
Real Madrid que, tal y como resaltó Eduardo
Inda en su presentación, estaba en la
tribuna adecuada en el momento más
oportuno.
Además de Rafael Durán, el
Ayuntamiento de Palma también tuvo una
notable representación. Ausente Catalina
Cirer, confesa mallorquinista, el teniente
de alcalde de Deportes encabezó una
representación de Cort que contaba con José
Manuel Sierra o María José Frau,
entre otros concejales. No fueron los
únicos políticos ya que, por ejemplo, hizo
acto de presencia el ex concejal de UM en
el Ayuntamiento de Calvià, Joan
Thomàs.
No fallaron el presidente
del Círculo Balear, Jorge Campos, o
el líder de Amics de la Terra y miembro del
Consejo Editorial de este diario, Carlos de
Zayas; ni columnistas habituales como el
escritor Román Piña Valls o el
presidente de la Asociación Familia de
Baleares, José Ignacio Pérez
Argüelles.
Y entre saludo y
pequeña charla, cuando pasaban cinco
minutos de las ocho de la tarde, el hombre
de moda entraba acompañado del presidente
del Mallorca, Vicenç Grande,
dicharachero como siempre y que, de hecho,
se permitió el lujo de bromear en alto
durante la conferencia. Escondido detrás
del punto de atracción, el presidente de la
Federación de Fútbol de las Islas Baleares,
Miquel Bestard, buscaba un sitio
recogido para escuchar con interés la
conferencia, cerca de donde se sentó el
secretario técnico del Mallorca, Nando
Pons. Después se hizo el silencio y el
otro Madrid salió a la luz.