R. DÍEZ YAGÜE
PALMA.- Era el
hombre de moda que llegó «a la tribuna
adecuada en el momento oportuno». El
director de EL MUNDO/El Día de Baleares,
Eduardo Inda, destacó en su presentación de
Ramón Calderón la valentía del presidente
del Real Madrid por dar la cara y no «poner
la excusa de rigor y a otra cosa mariposa».
Y es que «este hombre con pinta de galán de
cine italiano o de James Bond» ha sido uno
de los protagonistas absolutos de la
actualidad informativa de la pasada semana.
Se ha hablado tanto de él «casi tanto como
de Rodríguez Zapatero en el último mes a
cuenta de sus meteduras de pata con
ETA».
Inda comenzó su presentación
descubriendo lo que muchos todavía
desconocen, que Calderón inició su vocación
de presidente del Real Madrid en 1991,
cuando militó en la campaña de Alfonso
Ussía. El director de EL MUNDO/El Día de
Baleares lamentó «aquel gatillazo» ante
Ramón Mendoza, «por aquel entonces tan
todopoderoso como caótico por no decir
aprovechado». Para Inda, la derrota
«impidió cualquier tipo de regeneración en
una sociedad que no andaba por aquel
entonces precisamente sobrada ni de ética
ni de estética, ni tampoco de
resultados».
Sin embargo, Calderón
siguió erre que erre al acecho de la Junta
Directiva. Guiado «por su espíritu
combativo y crítico», lideró una de las
corrientes de oposición «al frívolo
mendocismo y posteriormente a la corrupción
lorencista». Eduardo Inda alabó su labor en
esa etapa, tanto por el «valor moral» de
denunciar las corruptelas, como por el
«valor físico» que supone enfrentarse «a
una gente que manejaba a los Ultras Sur
como Al Capone a los matones de Chicago». A
este respecto, el periodista navarro
recordó cómo Calderón «no se amilanó e hizo
frente a media docena de camorristas que
intentaron ponerle la mano encima por haber
osado a llevar la contraria a Lorenzo Sanz»
durante una Asamblea.
Llegaron
entonces las elecciones de 2000 y Ramón
Calderón rechazó «explícitamente» acompañar
a los dos colosos en liza, Lorenzo Sanz y
Florentino Pérez. Sin embargo, tras la
victoria del empresario inmobiliario, entró
dentro de su Junta Directiva donde
permaneció cuatro años «como lo que siempre
ha sido: un verso suelto, un rebelde con
causa». Este «arrojo» que caracteriza a
Ramón Calderón quedó claro cuando «se la
jugó» presentando una candidatura
independiente, «pobre más bien» frente a la
riqueza de las demás. «Ganó contra todo
pronóstico y contra todos estos
multimillonarios pese a haberse gastado en
la aventura tres y cuatro veces menos que
ellos», explicó Eduardo Inda.
Pero
entonces surgió «el problema»: el voto por
correo, reglamentado por «el sistema más
tramposo que vieron los tiempos». Inda
consideró que ahora Calderón es rehén de su
paso judicial por la «sensación de
provisionalidad» y porque si se abre, «a lo
mejor resulta que ya no es presidente». «Yo
personalmente soy partidario de prohibir
estatutariamente este foco de pucherazos o,
como mínimo, de perfeccionarlo
equiparándolo en nivel de exigencia al
sufragio por correo de unas elecciones
generales. Si no, lo mejor es proscribirlo
de una vez», dijo Inda.
El director
de EL MUNDO/El Día de Baleares se mostró
intranquilo por la posibilidad de que el
presidente del Real Madrid puede ser, «por
poner un caso, Fernando Fernández Tapias».
En tres o cuatro semanas se sabrá si las
papeletas bajo sospecha «van directamente a
la chimenea, tal y como sostiene el entorno
calderoniano echando mano de la lógica más
elemental, o no».
Pese a todo el
jaleo en la directiva del Real Madrid,
Eduardo Inda quiso destacar el quid de la
cuestión del equipo blanco: el vestuario.
Así, el director de este periódico dio la
razón a Calderón cuando en sus
declaraciones de la pasada semana subrayó
«lo que todos o casi todos pensamos». De
hecho, Inda señaló que el «estos jugadores
son unos malcriados» con el que Florentino
Pérez «justificó su adiós» es una versión
reducida de las polémicas declaraciones de
Calderón la pasada semana. El periodista
navarro fue muy claro al expresar su
opinión: «Cualquier presidente caerá si no
mete el bisturí hasta el tumor del
vestuario». De hecho, relacionó la
supervivencia de Calderón con las ganas que
tenga «de poner firme a una plantilla
plagada de niñatos», con dos excepciones,
Raúl y Casillas. «No puede ser que les
paguen lo mismo por ganarlo todo que por
ganar nada», dijo Inda, poniendo en duda
«los esquemas en los que se mueve el fútbol
hoy en día». Por eso Inda apoyó de la A a
la Y las declaraciones de Calderón, es
decir, «totalmente en el fondo» pero no en
las formas. De hecho, consideró que el
presidente blanco se equivocó al
rectificar. Por eso confió en que el
dirigente «opte más por los hechos que por
las palabras» y en que Fabio Capello, «el
único capaz de reconducir esta plantilla»,
«den varios pasos hacia adelante». En este
envite el Real Madrid se juega recuperar
«la gloria perdida».