LUIS ANGEL TRIVES
PALMA.-
El presidente del Real Madrid, Ramón
Calderón, fue el invitado de excepción,
anoche, de la nueva edición del FORO de EL
MUNDO/El Día de Baleares. La expectación
creada por la conferencia del máximo
dirigente blanco hizo que numerosos
aficionados y peñistas hicieran acto de
presencia en las dependencias del hotel
Gran Meliá Victoria, sede habitual del FORO
y donde, tras la conferencia, tuvo lugar la
habitual cena-coloquio, de nuevo con
Calderón como protagonista
indiscutible.
Y no era para menos. La
presencia del presidente madridista en el
FORO se producía apenas seis días después
de sus controvertidas manifestaciones en
una conferencia anterior, en este caso en
la capital de España ante estudiantes de
Derecho. Sin embargo, Calderón pasó de
puntillas sobre este tema, que ha generado
un intenso debate en el madridismo.
Básicamente, se limitó a recalcar su
«profunda admiración» por los futbolistas
de la plantilla blanca y lamentó que la
«mala interpretación» de sus palabras
hubiera creado la idea de que tenía una
opinión negativa del vestuario que dirige
Fabio Capello.
De hecho, el eje
central de la intervención de más de
sesenta minutos de Calderón en el Gran
Meliá Victoria tuvo como principal objetivo
desgranar las claves del modelo social y
económico de una entidad declarada en su
día mejor club de fútbol de la historia.
Calderón basó su disertación en datos que
calificó de «objetivos y aportados por
estudios independientes», como el informe
de la Universidad de Harvard que le
adjudica 248 millones de aficionados
repartidos en la práctica totalidad de
países del mundo.
Éstas y otras
cifras demuestran, según Calderón, que la
marca del Real Madrid se halla en un
momento de máxima pujanza que permite que
«las empresas más importantes del mundo
quieran asociar su nombre al de nuestro
club». Al respecto, el presidente reveló
que la entidad blanca «está a punto de
firmar» un importante contrato con el nuevo
patrocinador de la camiseta del equipo,
«que será el acuerdo económico más elevado
que por este concepto se paga en el fútbol
actual». Calderón no quiso desvelar, pese a
los requerimientos del público (el
presidente del Mallorca, Vicenç Grande, fue
de los que más insistió) cifras concretas.
Alegó que se debía al «compromiso de
confidencialidad» pactado con el futuro
patrocinador, pero insistió en que «ningún
club de Europa ni del mundo está en
condiciones de acceder a una cantidad
económica tan importante como la que
obtendrá el Real Madrid por la publicidad
que, a partir de este nuevo contrato,
llevará en su camiseta».
El
presidente manifestó que la entidad
madridista se ha visto «obligada» a cambiar
de patrocinador por la «situación de
quiebra» de la empresa que mantiene ahora
mismo los derechos de publicidad en la
camiseta blanca.
Calderón incidió en
que la fabulosa suma económica que se le ha
puesto sobre la mesa «llega en un momento
en el que ni Figo ni Zidane están ya en el
primer equipo, mientras que Beckham ha
anunciado su marcha y, por lo que parece,
Ronaldo ya no entra en los planes del
técnico». Ello demuestra, según el máximo
dirigente del Real Madrid, que la marca del
club «es el verdadero secreto del éxito de
nuestro modelo, más que los jugadores que
puedan formar parte de la
plantilla».
Calderón no se resistió a
bucear a fondo en los excelentes resultados
económicos de la reciente historia
madridista. Con un presupuesto de 330
millones de euros y más de 3.000 empleos
directos, el Madrid es el club que más
ingresos obtiene en el capítulo de
marketing (el 40% de la cifra total, frente
al 21% del equipo que le sigue, el
Manchester United). También es el conjunto
más atractivo para las televisiones porque,
en palabras del presidente, «incluso la
temporada pasada, con el Barça jugando de
perlas y el Madrid haciendo todo lo
contrario, totalizamos una media de 6.100
compras en la modalidad de pago por visión,
frente a los 4.100 del conjunto azulgrana».
Por cierto que, «por amistad con el
presidente del Barça», el conferenciante
prefirió «silenciar» el lugar que ocupa el
conjunto catalán en el estudio de Harvard
antes citado sobre el número de seguidores
de los clubs más emblemáticos del
mundo.
Igualmente, Calderón destacó
la «magnífica herencia» que su junta
directiva recibió de la etapa anterior
comandada por Florentino Pérez, a quien
dedicó múltiples elogios. No en vano,
resaltó que fue él quien más ayudó a su
predecesor «a convertirse en el presidente
del Madrid». Hay que recordar que el actual
mandatario blanco formó parte de la junta
de Florentino Pérez en una época, según
precisó, «en que la prioridad consistía en
resolver la difícil situación económica de
la entidad, que arrastraba una deuda
importante. Gracias a las operaciones
inmobiliarias se resolvió el problema, pero
era importante tejer un modelo que
asegurara que la tesorería del Madrid no
volviera a verse maltrecha».
La
apuesta consistió en confiar el
relanzamiento de la imagen del club en el
efecto suscitado por la incorporación de
los mejores futbolistas del momento. Así
llegaron Figo y Zidane, cuyos fichajes
fueron posibles, según admitió Calderón,
«gracias a que Florentino Pérez anticipó el
dinero».
De hecho, Ramón Calderón ha
tomado buena cuenta de los éxitos de su
predecesor. Por ello su meta es «aprovechar
su excelente herencia y mejorar aquellos
aspectos en que su gestión no fue tan
brillante». Y en este sentido, Calderón no
pudo evitar hacer una referencia a los tres
años que el Madrid acumula sin saborear un
título. El presidente está convencido de
que esta temporada «se romperá la dinámica»
y reclamó «paciencia» con el equipo que
lideran Capello y Mitjatovic. No obstante,
Calderón insistió en que su norma es la del
«no entrometimiento» en las funciones de
los técnicos: «Confío en ellos y hago lo
que me dicen. Y tan mal no deben hacer las
cosas cuando, a pesar de las críticas, el
Madrid es colíder y ha logrado la mejor
racha como visitante de su historia en una
primera vuelta de la competición», después
de su triunfo a domicilio del pasado
domingo ante el Mallorca.
La
consigna de no opinar sobre cuestiones
técnicas fue esgrimida por Calderón cada
vez que se le interpeló por jugadores
concretos. De Raúl, sin ir más lejos,
aseguró que, a pesar de constituir «un
referente del madridismo» se quedará en el
club «sólo hasta que los técnicos decidan
que debe marcharse». Eso sí, no ocultó su
admiración por Zidane, al que calificó del
«último gran mito del Madrid desde Di
Stéfano».
Por último, Calderón dejó
una frase de excepción para las
hemerotecas: «El Madrid es como El
Cordobés. Es capaz de despertar el interés
incluso de las personas a las que no les
gusta el fútbol».