Algo es algo y peor es nada. En efecto.
Como aquel calvo que se encontró un peine y
dijo «algo es algo», así también el
president Matas, pese a no haber
logrado su objetivo de que el Gobierno
central se comprometiera a aumentar la
financiación estatal a las comunidades
autónomas que han sufrido un significativo
aumento poblacional como resultado de la
inmigración, valoró que el Consejo de
Política Fiscal y Financiera elabore en
seis meses un informe con el fin de evaluar
los sobrecostes que supone para las
comunidades autónomas, en especial en
materia de educación, la inmigración,
aunque este informe del consejo de Política
Fiscal no tenga un reflejo presupuestario
hasta el 2008.
O sea que de momento
sólo se evaluarán los costes y lo demás ya
se verá. Total, que el president Matas lo
que se trajo en realidad de Madrid fue algo
así como nada con sifón. Y en un país donde
la mentira campa a sus anchas y los
compromisos que adquieren los políticos son
poco mas que papel mojado, al acuerdo
obtenido puede ocurrirle lo mismo que a las
palabras, que al final se las lleve el
viento. Aunque, eso sí, en la reunión
madrileña si que se saco una cosa en claro,
esto: que lo ocurrido en Barajas fue un
«trágico accidente», tras lo cual los
presidentes allí reunidos, puestos a pedir,
además de tratar de llegar a acuerdos sobre
financiación de los costes de la
inmigración o el agua que, en un magnifico
ejemplo de solidaridad entre territorios,
los está dividiendo, podrían haber
solicitado también la inmediata dimisión,
por manifiesta incompetencia, del
psiquiatra de su anfitrión. O sea que el
viaje a Madrid resultó una ocasión perdida
por partida doble.
¿Y para llegar a
tan magros resultados hacia falta, antes de
celebrarse la conferencia de presidentes,
organizar aquí tanto guirigay entre Matas y
la oposición para tratar de ponerse de
acuerdo sobre lo que convenía o no pedir al
gobierno central? Porque si nos atenemos a
lo que dijo, previamente a celebrarse la
reunión, el líder del PSIB-PSOE,
Francesc Antich, había que hacer
piña para conseguir más inversiones para
las Islas ya que parecía constarle que
existía buena disposición del Gobierno
hacia Baleares en el acuerdo de inversiones
y el nuevo REB, incluidos en la reforma del
Estatuto de Autonomía, así como en los
nuevos convenios de carreteras. Pues si
llega a haber mala disposición, a lo peor a
estas horas tendríamos que devolverle al
Gobierno la mitad de nuestro presupuesto,
que iría a parar por supuesto a
Cataluña.
Aunque lo que más claro ha
quedado del todo después de esta reunión es
esto: que ante el gobierno central Matas en
estos momentos no pinta absolutamente nada.
Pero lo que es todavía más chusco es que
menos aun pinta Francesc Antich ante su
propio partido, o sea que aviados estamos.