LORENZO MARINA
PALMA.- Acudir a
las discotecas de Bartolomé Cursach se ha
convertido en un peligro continuo. El
riesgo de ser una nueva víctima de las
palizas de sus gorilas es cada vez
mayor. No en vano, una retahíla de víctimas
de toda nacionalidad y condición han ido a
parar directamente al hospital después de
ser apaleados.
En algunos casos, las
lesiones graves de las palizas han tenido
una consecuencia física pasajera, aunque el
recuerdo siga siendo traumático. En otros,
las lesiones son irreversibles y la víctima
queda tocada de por vida. La última víctima
de estas palizas ha sido un profesor de la
UIB. Por fortuna, las lesiones que sufrió
no fueron importantes.
Los porteros
no iban identificados. En multitud de
ocasiones, la empresa se desvincula del
comportamiento y de la relación laboral con
algunos de sus gorilas. Gracias a
este ardid, logran no hacer frente a
determinadas indemnizaciones.
Siempre
que se registran lesiones graves, los
agentes del Grupo de Homicidios del Cuerpo
Nacinal de Policía se personan en el lugar.
La puerta de las discotecas, en especial
las del Grupo Cursach, aglutinan el mayor
número de intervenciones de este
tipo.
En estado vegetativo. La
madrugada del 10 de noviembre de 2005 José
Luis acudió a la antigua discoteca Pachá
-ahora Abraxas- a divertirse. Una brutal
paliza de un portero del local, José M.D.
más conocido por El Brasileño, le ha
dejado sumido en un estado vegetativo
irreversible. El puñetazo le rompió los
huesos de la nariz. José Luis cayó de
espaldas y se golpeó la cabeza. El impacto
le provocó un gran coágulo en el cerebro.
En un intento desesperado por salvar su
vida, los neurocirujanos le extirparon una
parte de cerebro. Salió del coma hace un
año, pero no consigue moverse ni logra
articular palabra.
Paliza en BCM. El
joven ruso Alexey Meliyeshikn, de 21 años,
lleva un recuerdo imborrable en la cara
después de su primera estancia en Mallorca.
La víctima se encontraba con sus dos
hermanas y el novio de una de ellas en la
discoteca BCM, en Magaluf. Cuando el grupo
pretendía salir de la discoteca, los
gorilas se abalanzaron
inexplicablemente sobre ellos. «Sorry,
sorry! (Lo siento», acertó a decir la
víctima en un inglés entrecortado sin saber
por qué. Los porteros le golpearon en la
cara, le rompieron la nariz, le dejaron un
gran hematoma en el ojo derecho y la
fractura en la zona frontal. Fue a Rusia
para ser intervenido quirúrgicamente de las
lesiones.
Fractura del pómulo. Los
violentos antecedentes de los porteros de
distintas discotecas de Cursach no
impidieron que volvieran a las andadas. De
nuevo, un portero de Abraxas propinó
un fuerte puñetazo a un cliente en el
rostro. El impacto le provocó la fractura
del pómulo. Al igual que el gorila
que dejó en coma a otra víctima, Fabio
Santos, de 32 años, es brasileño y experto
en artes marciales.
Cuchilladas de
un 'go-go'. Las agresiones en los
establecimentos del Grupo Cursach no se
circunscribe exclusivamente a los porteros
del local. Un go-go de Tito's fue
detenido después de acuchillar a un taxista
en la puerta de la discoteca. El animador,
de origen brasileño, sacó un estilete y
agredió al taxista. El taxista replicó con
otra navaja que portaba en la
guantera.
Revienta un vaso en la
cara. Un portero de la antigua Pachá fue
condenado en sentencia firme por reventar
un vaso en la cara a un cliente. Los hechos
ocurrieron un domingo. La víctima estaba
apurando la última copa y el portero le
conminó a salir. De repente, mientras el
cliente bebía, le arrancó la copa de entre
los dedos y se la estrelló contra la
cara.