IGOR GOIKOETXEA
El del Buesa Arena
era un choque de trenes, los dos mejores
equipos de la ACB se disputaban el
simbólico campeonato de invierno y con ello
esa amable estadística que lo equipara al
título real en la mitad de las ocasiones.
Descarriló el Tau, pese a mantenerse en la
vía hasta el último momento. La fiabilidad
de la pareja de estadounidenses, un dechado
de calidad, terminó por decidir un partido
sin demasiado brillo, pero muy intenso, en
el que la producción incesante de Louis
Bullock y Charles Smith, junto al apoyo de
Hervelle se quedó sin réplica por parte
baskonista. Así, el Madrid se llevó
el partido (82-92), el galardón honorífico
de campeón de invierno y el liderato de la
ACB.
El equilibrio presidió el
arranque con un Madrid en el que sorprendió
la presencia de Marko Tomas en el quinteto
inicial con la consigna clara de asfixiar a
Rakocevic. Ni Scola ni Splitter
rentabilizaban el escaso juego que se
desarrollaba por la pintura y el Real
Madrid fue agrandando la brecha
aprovechando el tino de Bullock. Pareció
cimentar el triunfo el equipo de Plaza con
el 0-9 de parcial con el que comenzó la
segunda mitad y que ponía su renta en 13.
Rakocevic asumió su papel de líder y no
logró que el Madrid, con Bullock sentado,
dilapidara toda su ventaja. Todo quedó
pendiente para el último cuarto en el que
los madrileños entraron con sólo dos puntos
de ventaja. Pero el temple de Bullock
relanzó al Madrid que ya sí se aferró a su
ventaja de manera definitiva.