En apenas cuatro años, el Sevilla ha
sufrido una enorme transformación. En lo
deportivo, el equipo ha pasado de ascender
de Segunda División a convertirse en
campeón de la UEFA y de la Supercopa de
Europa, y en el aspecto económico ha
saltado de la deuda a la liquidez. Es el
equipo de moda.
Este cúmulo de éxitos
tiene dos protagonistas esenciales: el
presidente, José María del Nido, y el
director deportivo, Ramón Rodríguez,
Monchi. Entre ambos, y con la complicidad
de entrenadores como Joaquín Caparrós y
Juande Ramos, han impuesto en el club del
Sánchez Pizjuán un modelo que no deja de
recibir halagos.
El cambio ha sido
sustancial. Cuando Del Nido llegó a la
presidencia, en 2002, se topó con un club
endeudado y hundido por la gestión de la
anterior directiva. Comenzó a trabajar con
dos objetivos principales en la mente:
sanear las arcas y devolver al cuadro
hispalense entre los mejores. Para ello,
remodeló el club de arriba abajo. Dividió
la sociedad en áreas y para el terreno
deportivo fichó a Monchi, cuya gestión ha
resultado impecable.
La táctica que
idearon para sacar adelante el club era
simple: sacar jóvenes valores de la cantera
y fichar jugadores baratos que triunfaran
en el Sevilla, para después sacar 'tajada'.
Una de las primeras decisiones fue sentar
en el banquillo a Caparrós, que dirigía al
filial y dio un impulso crucial a los
jugadores de la casa. La jugada no salió
mal, pues las categorías inferiores
brindaron talentos como Reyes, Sergio Ramos
y Jesús Navas, entre otros muchos. En
tanto, llegaron futbolistas tapados que han
explotado a orillas del Guadalquivir. Tal
es el caso de los brasileños Julio
Baptista, Renato, Adriano y Daniel
Alves.
En poco tiempo, los objetivos
fueron cumpliéndose y la jugosa venta de
Reyes al Arsenal primero, y luego las de
Baptista y Sergio Ramos al Madrid,
aportaron unos ingresos en torno a los 70
millones de euros, que sirvieron para dar
carpetazo a un déficit cercano a los 40
millones y que las cuentas volviesen a
mostrar superávit.
Caparrós dotó al
equipo de orden táctico, de mentalidad de
trabajo y de unas ansias interminables de
victorias. En el verano de 2005, con la
llegada de Juande Ramos, el club no varió
su buen rumbo. Juande fue listo y aprovechó
los mimbres puestos por Caparrós para
entrar en la senda del triunfo. Así, el
Sevilla ha confeccionado un equipo ganador.
Un equipo admirado en toda Europa. Ahora
buscan dar el salto de calidad definitivo,
ganar el título de Liga y disputar la Liga
de Campeones por primera vez en su
historia.
Parece fácil, pero para
lograrlo hay que tener una cantera que de
jóvenes valores como Reyes, Sergio Ramos,
Jesús Navas, Puerta, Kepa, Diego Capel...
Futbolistas que cualquier equipo de la
Primera División española, de la
Premier League o de la Serie
A italiana firmaría por tener en sus filas.
La principal baza con la que cuenta este
Sevilla de Juande Ramos es la fortaleza de
su delantero estrella Kanouté. El máximo
goleador de la Liga española con 14 tantos
ha demostrado ser un hombre muy polivalente
que combina buenos remates de cabeza con
excelentes lanzamientos a puerta. Detrás de
el cuenta con el apoyo del propio Adriano
que está rayando a alto nivel, el uruguayo
Chevantón que pese a no disponer de los
minutos que el quisiera tratará de
aprovechar esta oportunidad para
reivindicarse ante la ausencia de Luis
Fabiano que, tras el ridículo realizado
junto a Diogo en La Romareda, deberá ver
los partidos de su equipo desde la grada
durante unas semanas. En defensa hay dos
nombres propios Dani Alves y Javi Navarro,
ambos conforman un sólido bloque por el que
es difícil pasar.