E. C. L.
PALMA.- Antoni Alorda,
portavoz del PSM en el Consell, consideró
«rocambolesca» la situación política que se
ha desatado en torno a la eventual
protección de Cala Blanca, la última cala
virgen del litoral de Andratx donde el tío
de un alto cargo del Consell prevé
construir más de 200 viviendas. Con el
visto bueno, hasta hace escasos días del
propio Consell que controla UM, que la
definió como urbanizable en su Plan
Territorial.
Como se recordará, el
Pleno de Andratx solicitó al Consell poco
después de que se desatase la Operación
Voramar que protegiera el enclave
desclasificando suelo urbanizable. Lo hizo
a propuesta del PP, si bien es cierto que
el PSM de Alorda lleva años reivindicando
la preservación.
Bartomeu Vicens,
conseller de Territorio de UM en el Consell
y uno de los padres del Plan Territorial
que deja urbanizar Cala Blanca, manifestó
anteayer que la institución que representa
es «la primera» interesada en salvar la
zona de las grúas.
Algo que Alorda
celebra y acoge esperanzado pese a que,
según recordó ayer, «Vicens no puede negar
que ha cambiado de actitud ahora que el
asunto está en boca de la opinión pública.
Alorda ve factible la futura protección de
la zona. «No en vano -remató-, la historia
de la Isla está llena de casos en los que
por circunstancias políticas puntuales se
han evitado urbanizaciones, como ocurrió
por ejemplo en Es Canons de
Artà».
Por otra parte, y según un
estudio de la publicación Quaderns Gadeso,
casi la mitad de los ciudadanos de Mallorca
(46,9 %) considera que la corrupción es un
problema «grave» que afecta a la sociedad
mallorquina. Se trataría, según la entidad,
de la primera vez que esta cuestión aparece
entre las principales preocupaciones de los
ciudadanos de Baleares. El 35,2 % de los
pitiusos incluyen también la corrupción en
la lista de los cuatro mayores problemas de
la sociedad.