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ELMUNDO OPINA
Nueva consejera áulica
Pese a los años que lleva en política,
Maria Antònia Munar es capaz todavía de
sorprender a la concurrencia. No cabe mayor
demostración de cinismo en tan corto
espacio de tiempo. La presidenta del
Consell de Mallorca repartió ayer
generosamente consejos a toda la clase
política y en especial a su socio de
Gobierno, el president Jaume Matas. Munar
tuvo la osadía de mentar un supuesto
'manual político' en el que se aconseja
practicar el verbo «dimitir» para que la
corrupción no afecte a Jaume Matas, en una
clara alusión al conseller de Interior al
que pretende vincular con el 'caso
Andratx'. Munar volvió a situar a Rodríguez
-la primera ocasión fue en diciembre- en su
punto de mira un día después de que el juez
Latorre haya devuelto las conversaciones
privadas intervenidas al político
popular por no haber hallado un solo
hecho delictivo. De un tiempo a esta parte
Munar ha perdido el sentido de la mesura.
Desde el mundo que se han construido, donde
el despilfarro público campa a sus anchas,
la presidenta del Consell se cree impune
pese a todas las tropelías cometidas. Pero
el primer aviso le llegó también ayer por
boca del propio Jaume Matas. El president
reprochó al Consell Insular su escaso
acierto en el control supramunicipal sobre
el territorio y, en particular, sobre
Andratx. Donde las dan las toman.
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