|
Edificios sin licencia, números sin explicación...
Todo en el proyecto Eivissa Centre
parece un despropósito. El Ayuntamiento,
asociado con la constructora Brues, puso en
marcha el proyecto, iniciando las obras de
lo que sería el eje del mismo, el
macroedificio de Juan XXIII, sin contar con
las licencias pertinentes. Un edificio al
que pretendía trasladar a los vecinos de
Santa Margarita, a los que, de forma
encubierta, expropiaba sus actuales
viviendas para construir, en este solar
ubicado en una de las zonas más caras de la
ciudad, una promoción de lujo. Fueron los
expropiados los que dieron la voz de
alarma, al indicar a este periódico que
sospechaban de que la mole carecía de
permisos. Dos días más tarde, el alcalde
reconocía los hechos a través de su diario
de cabecera. A partir de entonces, el
escándalo ha ido in crescendo y ha
terminado en los tribunales. La primera
resolución ha sido en contra del
Consistorio.
|