MARCOS TORÍO
PALMA.- Francisco
Castillo deja los agobios de su trabajo y
se encierra en el estudio para olvidarse
«de todo» y lanzarse a la aventura de la
pintura. Lo último que le ha inspirado son
los elementos de la creación: fuego,
tierra, agua y aire. Bajo el título de
Mutaciones inauguró ayer una
exposición en el Colegio de Abogados de
Baleares (Ramblas, 10) que podrá visitarse
hasta el día 27.
Las mutaciones que
engloban las obras se extienden a la
concepción pictórica de su autor: del
academicismo al expresionismo abstracto. La
textura y la materia sustituyen a las
líneas claras. El sentimiento se impone a
la obviedad con una paleta de colores
sobria que engloba los tonos de la tierra.
A los ocres se suman los rojos y amarillos
del fuego y la reinterpretación de los
azules en el agua.
En esta colección
de cuadros de pequeño formato y técnica
mixta ha encontrado «más libertad» que la
del hiperrealismo que llegó a cultivar.
«Ahora no me siento encajonado», añade.
De todos los elementos se queda con
el fuego por su dualidad «destructora y
purificadora» en la que encuentra «más
vida, más fuerza y más color». Ahí la
inspiración llegó de las imágenes de los
bosques gallegos ardiendo el verano pasado.
El que más se le resiste es el aire, etéreo
y difícil de plasmar. El agua, «fluyó sin
problemas».
¿Cuándo?: hasta el
día 27.
¿Dónde?: en el Colegio
de Abogados de Palma.