PALMA.- La décima edición del ciclo
Música sin fronteras arrancó ayer en
el centro de cultura Sa Nostra con la
actuación del artista italiano Sidki
Taskayali, quien ofreció un repertorio de
música tradicional turca, y continuará el
próximo 9 de febrero con el concierto del
conjunto colombiano Jorge Velosa y los
Carrangueros, finalizando el 27 de abril
con una muestra de folklore vasco a cargo
de la formación Dangiliske.
Así lo
informó ayer el portavoz del centro de
cultura, Biel Amer, que acudió a la rueda
de prensa acompañado por el coordinador del
ciclo, Pere Estelrich, y por el cantante
italiano Sidky Taskayali.
El portavoz
del centro explicó que durante los diez
años de funcionamiento del ciclo se ha
tratado de mostrar al público propuestas de
músicas del mundo «que no suelen trascender
más allá de las fronteras del país donde se
escuchan» y explicó que a lo largo de esta
década, han pasado por el centro artistas
hindúes, celtas, portugueses,
sudamericanos, africanos e ibicencos, entre
otros.
Amer indicó que el ciclo
«tiene vocación de continuidad», siendo el
que menos retoques ha sufrido de todos los
eventos que programa el centro y añadió que
este año se ha incluido una segunda
actuación de los artistas en la Posada de
Biniatró, en Campanet, debido a la acústica
y las características del lugar, que
permitirán ofrecer «un buen
recital».
Según aseguró Pere
Estelrich, Música sin Fronteras es el único
ciclo de cámara y de tipo «intimista» que
se realiza en la isla con músicas de
diferentes lugares y añadió que la acogida
por parte del público durante los años ha
sido «de lleno» en el auditórium del
centro, ya que se trata, según indicó, «de
un evento que funciona solo».
Por su
parte, el músico Sidki Taskayali explicó
que para el recital que ofrecerá hoy en el
centro y mañana en Camapnet, utilizará
instrumentos como el 'satz', con música de
origen persa acompañada por un laúd. El
resto de los músicos que lo acompañan
tocarán el acordeón y la
arbuca.
Respecto al origen de la
música, el artista indicó que los ritmos
característicos suenan dispares, con un
toque de tristeza propio de la región de la
Anatolia, mientras que también recoge la
parte más alegre del norte de Turquía,
conservando siempre la tradición «entre
oriente y occidente» propia del país.