ELENA ISARDO
Con el desembarco en
su hábitat natural, el Dakar ha recobrado
ese carácter selectivo y elitista donde
únicamente los mejores están llamados a
conseguir pilotar sus máquinas hasta el
ansiado Lago Rosa. La primera etapa en
tierras africanas, entre las localidades
marroquís de Nador y Er Rachidia (252
kilómetros cronometrados), sirvió para
empezar a definir una prueba en la que los
favoritos han comenzado a despuntar para ir
cogiendo posiciones en los puestos de
cabeza.
Carlos Sainz e Isidre Esteve
tomaron ayer el mando de una prueba en la
que se impusieron el sudafricano Giniel de
Villiers, en la categoría de coches, y Marc
Coma, en motos. La victoria del vigente
ganador del raid más duro del mundo
le alza hasta la segunda plaza de la
general, a sólo 26 segundos de Esteve, que
finalizó tercero por tercer día
consecutivo.
«Hemos corrido una
especial de 252 kilómetros en Marruecos y
ya están empezando a pasar cosas. Tengo que
estar contento con este triunfo, al menos
ya tengo uno», señaló, después de que en la
pasada edición lograra la victoria final
sin haber conseguido un solo triunfo de
etapa.
Esteve, quien el pasado año
tuvo que abandonar el Dakar después de
sufrir un grave accidente -le extirparon el
bazo- cuando peleaba con Coma por hacerse
con el rostro del tuareg, restó importancia
a su privilegiada plaza: «Lo de ser líder
no es muy importante, aunque es mejor estar
delante que detrás. Ahora hay que intentar
llegar cada día a la meta, al menos hasta
la jornada de descanso y a partir de ahí ya
se verá».
Quien perdió ayer la estela
de los favoritos fue Cyril Despres,
subcampeón el pasado año y vencedor en
2005. Decimosexto en la general a 25
minutos de Esteve, el piloto francés rompió
la caja de cambios de su KTM y se vio
obligado a hacer los últimos 170 kilómetros
con la primera marcha para que su moto no
se resintiera. Al menos, pudo concluir la
etapa.
«No tengo suerte, la mala
fortuna se ensaña conmigo. Hoy [por ayer]
sufrí este problema, quizá mañana sea otra
cosa», explicó con grandes dosis de
pesimismo. Sólo Giniel de Villiers, su
compañero de equipo, fue capaz de frenar a
Carlos Sainz, que se alzó con el liderato
después de concluir segundo ayer, a 25
segundos del sudafricano.
El piloto
español de Volkswagen disfrutó del
privilegio de abrir camino tras la
victoria del pasado domingo y destacó la
labor de su nuevo copiloto en la primera
etapa donde fue primordial la navegación.
«Michel Perri ha estado fantástico y no
hemos tenido ningún problema. Nos
preocupaba el hecho de salir primeros, pero
al final todo ha ido bien», aseguró.
Mientras tanto, en la tercera etapa
disputada ayer, el equipo Illes Balears de
Toni Manresa y Ferrán Marco concluyeron en
la posición 115 lo que les coloca en la
clasificación general en el puesto 153,
escalando asi 22 posiciones tras el mal
comienzo en Lisboa.
«Antes de partir
nos hemos planteado esta etapa de forma
conservadora, ya que no queríamos arriesgar
demasiado y romper. Hemos salido sin correr
demasiado y nos hemos colocado en una
posición en la que nadie nos adelantaba ni
tampoco pasabamos a ningún otro
participante pero veíamos como se quedaban
tirados algunos coches por problemas
mecánicos y accidentes de todo tipo.
Estamos contentos por lo conseguido en esta
etapa que es una de las más rompedoras y
seguimos escalando posiciones», dijo Toni
Manresa.
Siga el blog de Carlos Sainz
en: www.elmundo.es