J. ALCAIDE / C. E.
CARBAJOSA
MADRID.- El pasado 17 de
octubre, el Real Madrid disputó un partido
de la liguilla de Champions frente
al Steaua. Tres días antes, el equipo había
caído con una pésima imagen en el campo del
Getafe. Horas antes del encuentro en
Bucarest, Pedja Mijatovic, alarmado por el
pésimo juego del equipo, se negaba a dar
cualquier consejo táctico a Fabio Capello:
«¡Qué puedo decirle en ese sentido a un
entrenador que ha ganado tanto! Si hemos
confiado en él no ha sido para hacerle
cambiar sus ideas y su forma de hacer las
cosas. Sería muy fuerte tener que corregir
a Capello».
Casi tres meses después
de aquello y en medio de una crisis,
galopante en apariencia, provocada por las
derrotas consecutivas ante el Recreativo
(0-3 en el Bernabéu) y el Deportivo (2-0 en
Riazor) y por el pésimo aspecto
generalizado del equipo, el director de
fútbol del Real Madrid ha dado el paso
adelante al que entonces no se
atrevió.
Mijatovic se reunió ayer con
el italiano para analizar qué es lo que
está pasando y, mucho más importante, qué
es lo que se puede y debe hacer. «Soy
optimista, hemos detectado el problema y
vamos a aplicar una serie de medidas cuyos
resultados se van a poder ver», dijo el
montenegrino de forma intrigante. Mijatovic
trasladó al entrenador las conclusiones que
había obtenido a lo largo de una
conversación con Ramón Calderón. El
presidente se había acercado por la mañana
hasta la Ciudad Deportiva para mantener, a
la vista de todos (aficionados y medios de
comunicación, especialmente), una reunión
con los primeros responsables deportivos.
Sabe que su baza deportiva está en el
momento más delicado y que ya es de
urgencia máxima un viraje.
Esas
«medidas» a las que se refiere Mijatovic no
son otras que la de colocar a cada jugador
en el sitio que él y Capello creen. Y no se
trata precisamente de su posición en el
campo de juego. Desde el club se comienzan
a filtrar nombres propios del vestuario con
el objetivo de marcar una raya que separe a
los buenos de los malos.
Calderón, Mijatovic y Capello saben que una
parte del vestuario ha perdido la confianza
no sólo en el técnico, sino en el aireado
proyecto deportivo de futuro, presuntamente
fortalecido con la llegada en diciembre de
tres futbolistas.
Mijatovic le ha
encargado a Capello la elaboración de una
lista negra de futbolistas para
prescindir de ellos. Algunos serán vendidos
o apartados este mes de enero; otros lo
serían en junio. «Hay jugadores que están
tardando en captar el mensaje. Incluso, hay
algunos que no lo captarán nunca. Unos se
marcharán en enero y otros en junio»,
afirmó el director deportivo, que dejó
muestra de su apoyo al técnico: «Estoy
convencido de que con Capello llegaremos a
cumplir nuestros objetivos. No es la
primera vez en su carrera que ha chocado
con una crisis de este tipo y estamos
seguros de que podrá con ella. Yo
personalmente estoy convencido de que
iremos en junio a La Cibeles a celebrar
algunos títulos».
Por cierto, y no es
una cuestión ligera, en ninguna de las
explicaciones que dio ayer Mijatovic sobre
la crisis, se refirió para nada a lo mal
que juega al fútbol el equipo y a las
posibles ideas para que la pelota circule
más por el césped y menos por el aire.
Disciplina, proyecto, liderazgo y cosas así
formaron el esqueleto de un discurso
conocido de anteriores ocasiones.
Tal y como está de delicada la
situación institucional en el Real Madrid
(el 29 de enero se celebra el juicio sobre
el voto por correo), las decisiones de
Calderón no pueden superar la barrera de la
Ciudad Deportiva de Valdebebas. O se hacen
fuertes con el grupo de leales a Capello o
para el día del juicio el equipo podría
encontrarse muy mal herido. Eso, en el caso
de una convocatoria anticipada de
elecciones, sería realmente perjudicial
para el actual presidente.