En el primer partido después de Navidad
el Mallorca estaba obligado a ganar para no
empezar a rondar los puestos de descenso,
pero la realidad fue muy diferente, el
conjunto de Manzano dio una pobre imagen y
cedió los tres puntos realizando el peor
partido de la temporada. Lo peor del
enfrentamiento contra los
"leones" vascos, fue el bajo
rendimiento que ofreció el conjunto
mallorquinista y la mala impresión, de
impotencia, que se llevaron los
espectadores del Ono-Estadi de su equipo.
Lograr resultados positivos depende de un
sinfín de variables y siempre son
impredecibles, pero saber que tu equipo
juega cada semana con seriedad, convicción,
organización e intensidad es una invitación
a la llegada de los buenos resultados y en
estos momentos el conjunto de Manzano
carece de estos argumentos. Es un equipo
desorganizado, que no cree en sus
posibilidades, que no rinde al nivel de la
calidad de sus futbolistas y que comete
errores "groseros", como los
bautizó Héctor Cuper la temporada pasada,
en defensa.
Ahora, Manzano deberá
ejercer de "entrenador", valga la
redundancia, para sacar el equipo adelante.
Tiene que decidir el estilo de juego que
mejor se adapte a sus jugadores, tiene que
elegir a un grupo de futbolistas para ser
titulares, convencerlos que el estilo de
juego que va a emplear el equipo es el
mejor para sacar la situación delicada que
se vive en estos momento y darles
tranquilidad y confianza. Queda mucha Liga
y el Mallorca no pasará ningún apuro en la
clasificación si Manzano sabe reconducir la
situación.
El Athletic salió a ganar
y lo logró con justicia ante un Mallorca
muy espeso y sin pegada que, puesto a
buscar excusas a su cuarta derrota
consecutiva, sólo podría lamentar la mala
suerte en un par de jugadas puntuales en la
primera parte. El balón al poste de Varela
que hubiese supuesto el 1-0 o el remate de
cabeza de Ramis que Expósito sacó bajo
palos, que hubiese supuesto el empate a
uno. Por lo demás, el Athletic, sin hacer
grandes alardes, fue superior. Para serlo
le bastó con un trabajo defensivo impecable
que se iniciaba en la presión de Urzaiz y
Javi Martínez a los defensas y con
aprovechar el talento ofensivo de sus
jugadores más desequilibrantes. En este
caso, sacó partido a las jugadas a balón
parado para ganar los tres puntos. Gracias
a la conexión Yeste-Urzaiz, el Athletic
encarriló el partido con dos goles de
ventaja. La victoria no corrió peligro ni
siquiera cuando Expósito hizo sin querer el
1-2 en su propia portería. Etxeberria
rompía su larga sequía goleadora y firmaba
el 1-3 definitivo, dos minutos después, en
una jugada reveladora de la personalidad de
cada equipo.
El Athletic de Mané no
se arrugó ante la adversidad del tanto
encajado, no se metió atrás y buscó la
portería del Mallorca. De ahí que se
llevara con justicia la victoria y lograra
un resultado que deja al equipo de Manzano
al pie de los caballos.