El Mallorca regresa a la Copa en el
peor momento, sometido a un juicio
sumarísimo en la Liga y ante un rival como
el Deportivo c ontra el que tiene mucho que
perder. El partido de ida de los octavos de
final, además, se juega mañana en Palma, y
todos en el club son conscientes de que el
estadio puede convertirse en un polvorín si
el resultado no es bueno. Otra cosa sería
jugar primero en Riazor, pero otra vez
aqui...
Y lo cierto es que la
Copa es una competición en la que el
Mallorca tenía depositadas grandes
esperanzas, y que se veía como una válvula
de escape a la Liga. Por supuesto así será
si mañana el resultado es positivo, pero si
no lo es lo único que se conseguirá es
acentuar la crisis.
Manzano
introducirá con toda seguridad muchos
cambios en el equipo. Comenzando por la
portería, donde Miquel Angel Moyà regresará
a la titularidad en perjuicio de Prats.
También jugarán otros no habituales, como
Dorado, Héctor, Tuni o el propio Maxi
López, y según su rendimiento es bastante
probable que más de uno repita el domingo
en el campo del líder, en el Sánchez
Pizjuán.
El Deportivo, en
cambio, llega hinchado de moral tras haber
derrotado en Riazor al Real Madrid. El
equipo de Caparrós está mal en la Liga,
pero su último resultado le ha devuelto la
credibilidad y está dispuesto a prolongar
su buena racha en Mallorca, a costa de un
equipo que, en cambio, está muy
tocado.